Euskadi, un escenario de cine
Incentivos fiscales, facilidades en la tramitación de permisos y localizaciones atractivas impulsan la industria audiovisual del País Vasco
Por Adriana Carrilllo
James Bond saltando de una ventana y aterrizando frente al Guggenheim sin apenas arrugar su traje en ‘El mundo nunca es suficiente’; Jon Snow y Sir Davos bajando las escaleras de San Juan de Gaztelugatxe en ‘Juego de Tronos’; Cocó subiendo el santuario de Santa María del Yermo (Álava) en la premiada ‘20.000 especies de abejas’; el guineano Mahamoud Touré resolviendo complejos casos con el bilbaíno barrio San Francisco como telón de fondo en ‘Detective Touré’, o el inolvidable Gila paseando por la plaza Santa Ana de Durango, convertida para el rodaje de ‘¿Quién es el enemigo?’ en el Madrid de los años sesenta. Euskadi es un reconocido escenario de producciones audiovisuales de los más diversos géneros, pero gracias a un marco fiscal cada vez más propicio, el interés por el territorio para el rodaje de películas, series, documentales y hasta vídeos musicales se ha disparado en los últimos años, aportando a las arcas vascas millonarios ingresos.
La puesta en marcha de los incentivos fiscales, primero en Bizkaia hace más dos años y desde julio de 2024 en Álava, ha sido la apuesta más clara de las diputaciones por potenciar las industrias y servicios audiovisuales de estas dos provincias. Y es que las ventajas fiscales abarcan varios tramos del presupuesto de una producción, pueden percibirse de forma anticipada e incluyen en la base deducible diferentes conceptos. Se trata de deducciones que puede materializar el productor -que es quien asume la iniciativa y la responsabilidad de la grabación audiovisual, y es el propietario de los derechos de autor-, con hasta un 70% del presupuesto si el producto final es en euskera; de un 60% si las inversiones hechas en el País Vasco superan el 50%, o de entre el 35% y el 50% si es inferior. Además, entran en la base de deducción los gastos derivados de la obtención de copias, publicidad y promoción del producto audiovisual, así como beneficios fiscales para los inversores que aporten un capital para la financiación.
A esta batería de incentivos se suman una serie de facilidades en la tramitación de permisos a través de servicios públicos especializados como Bilbao Bizkaia Film Commission o Vitoria-Gasteiz Film Office, donde se ofrece información a productoras y realizadores sobre las posibilidades técnicas del territorio, acceso a espacios de producción y logística (oficinas, hoteles, aparcamientos, etc.), autorizaciones para rodar en localizaciones tanto en áreas rurales como urbanas, y acceso a bases de datos de productoras y profesionales del sector con amplia experiencia y ubicados en el País Vasco.
Un sector fuerte
Solo en 2024 se rodaron 168 producciones en 74 municipios de Bizkaia, lo que se tradujo en 1.294 días de rodaje y 1.941 personas movilizadas (equipos técnicos y artísticos sin incluir figurantes) para trabajar en ellas. Son datos de Bilbao Bizkaia Film Commission que, tras una década de andadura confirma el impacto positivo de la actividad audiovisual en el mercado laboral y en la economía del territorio, donde están registradas 448 empresas vinculadas a este sector, un 57,7% más que en 2014. «El progresivo incremento de las producciones en Bizkaia fortalece el ecosistema audiovisual. Por un lado, fomenta un sector audiovisual fuerte y por otro, contribuye a consolidar una industria que ofrece oportunidades laborales y de crecimiento para creadores locales», apunta la diputada de Promoción Económica de Bizkaia, Ainara Basurko.
«Nos hemos convertido en una ciudad de cine, con 262 días de rodaje en Vitoria y Álava, y medio centenar de producciones, el doble del año pasado; lo que ha servido para proyectar nuestra imagen al exterior y para impulsar la actividad económica de las empresas audiovisuales», destaca Maider Etxebarria, alcaldesa de Vitoria. De las 51 producciones que tuvieron como localización diferentes espacios de la provincia, 20 fueron largometrajes, una cifra que se ha disparado respecto a 2023, cuando tan solo se rodaron cinco.
Y este año empieza prometedor con el rodaje en Bizkaia y Álava de ‘La tregua’, una de las producciones más ambiciosas rodadas en Euskadi. La película de Miguel Ángel Vivas narra la historia de centenares de españoles que fueron arrestados y deportados al gulag de Kargandá, en Kazajistán, entre 1941 y 1954. El aeródromo de Dima se ha convertido en los barracones que albergaban la cocina, el despacho del director del campo y los galpones en los que dormían los presos, mientras que diferentes parajes de Urkiola recrean la estepa en la que trabajaban en labores agrícolas y Mina Lucía, en Atauri, donde los prisioneros se dedicaban a la extracción de carbón.
Impulso al cine vasco
El pasado 1 de enero, Euskadi asumió la competencia de la actividad cinematográfica y audiovisual, lo que supondrá que las subvenciones y recursos se tramiten con mayor celeridad en la Comunidad, así como un mayor margen para apoyar el cine en euskera. Las nuevas transferencias dejan en manos vascas la gestión directa de «las ayudas para producir, distribuir y exhibir trabajos audiovisuales en euskera» y también será el Ejecutivo vasco el que gestione la recaudación «de las contribuciones al Fondo de fomento de la cinematografía y el audiovisual en euskera por parte, en este caso, de EITB», ha explicado la consejera de Cultura, Ibone Bengoetxea.

