Portugalete: «Me gustaría que Jarritxu fuera como un icono, sobre todo para niños y niñas»

El animador Iván Miñambres lo tenía claro: quería que la nueva mascota de las fiestas de Portu fuera alguien «abrazable»

Por Jazmín Romero

Una de las grandes novedades de estas fiestas es el nacimiento de Jarritxu. La nueva mascota, obra del portugalujo Iván Miñambres, ha llegado para compartir la celebración con peques y mayores. De aspecto amable, color amarillo y ojos saltones, Jarritxu invita a ese abrazo espontáneo que encarna el espíritu festivo y el reencuentro. Así lo imaginó su creador: «Cuando el Ayuntamiento me propuso el reto de diseñarla, quise hacerlo de forma altruista, para tener la libertad de crear algo hecho para y por el pueblo de Portugalete», explica Miñambres.

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Desde el inicio estaba claro que el personaje debía partir de una jarrilla. «Pero el reto era darle vida, porque es un objeto inerte… y había que hacerla simpática», comenta el diseñador. No sorprende que Miñambres -ganador de siete Goyas- se haya lucido, porque Jarritxu ya ha conquistado a grandes y pequeños desde el mismo día de su presentación.

«Para mí, la idea principal era que fuera una mascota entrañable, especialmente para niños y niñas. Que cualquier persona, al verla, sintiera ganas de abrazarla y hacerse una foto con ella. Jarritxu es un personaje femenino, pero queríamos que fuera casi asexual, y sobre todo divertida», admite.

El proceso

El proceso creativo arrancó con varios bocetos y exploraciones de forma. «Probamos siluetas más anchas, más alargadas, más altas… pero siempre teníamos en mente que alguien tendría que llevar el traje. Eso nos marcó mucho el diseño, porque debía adaptarse anatómica y morfológicamente al cuerpo humano», detalla. Una vez definido el tamaño, trabajaron en la posición de los ojos, la boca y las manos. También se pensó en otros detalles, como el diseño de las abejitas en las piernas, unas manos grandes y unos pies desproporcionados que reforzaran ese carácter amable que se buscaba desde el principio.

Con el diseño terminado, Jarritxu pasó a manos de la empresa encargada de darle forma. «Yo no la vi hasta el día de la presentación, así que fue muy emocionante. Fue como ver cobrar vida a tu hijo», recuerda entre risas. Aquel día, confiesa, también sintió muchos nervios: «Tenía miedo de cómo la recibiría la gente, pero ver la acogida fue un orgullo inmenso. Un contentamiento total», se enorgullece.

Más allá del ámbito festivo, Miñambres sueña con que Jarritxu se convierta en un icono local. «Me gustaría que fuera una figura de referencia, especialmente para los niños y niñas, pero también que pudiera acompañar campañas contra las agresiones sexistas, de apoyo al comercio local o en cualquier iniciativa que represente los valores del pueblo», señala el diseñador.

¿Qué diría Jarritxu sobre sus primeras fiestas? «Creo que diría que todo el mundo las disfrute como ella piensa hacerlo: con una sonrisa y, sobre todo, con hospitalidad hacia quienes vienen de fuera a compartir estos días en Portugalete».

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