Había una vez… Un mundo en el que nadie era menos por ser mujer
Del cuento a la realidad, todavía hay mucho trecho. Euskadi sigue teniendo índices de violencia contra la mujer y este mal persiste en todo el mundo
Por Jazmín Romero
La igualdad de género es aquel portal enorme que todavía necesita abrirse por completo para vivir en un mundo en el que los hombres y las mujeres puedan gozar en plenitud de los mismos derechos. Y, aunque vivamos en el siglo XXI, todavía perduran costumbres, prácticas y culturas que subordinan de alguna manera a la mujer por su sexo y género. Prejuicios tales como «somos el sexo débil, estamos condicionadas a quedarnos en casa, no somos lo suficientemente inteligentes para ejercer cargos o pertenecemos a nuestras parejas» todavía persisten, explícita o implícitamente, en diferentes culturas, países y clases sociales.
Para muestra basta un botón, y es suficiente con ver cómo, en los países más pobres, derechos básicos como la salud y la educación son privilegios a los que muchas mujeres no pueden acceder. Ni hablar de los países en guerra, donde mujeres, niñas y niños son las principales víctimas de exterminio o violación. La igualdad y el empoderamiento de la mujer es uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y un elemento crucial para el cumplimiento de todos los ODS.
Incluso en sociedades que se consideran más avanzadas, el ODS 5 todavía presenta muchos retos. Según el índice de igualdad europeo calculado por Eustat, el País Vasco se encuentra entre los territorios con mayor índice de igualdad, situándose en 74,5 puntos sobre 100, gracias a los diferentes avances logrados. Sin embargo, el camino por recorrer sigue siendo largo, y «el desafío ahora es superar este indicador», señalan desde el Instituto Vasco de la Mujer, Emakunde.
En Euskadi
¿Qué aspectos se deben aún mejorar en el País Vasco? «Uno de los principales retos es en el ámbito laboral. Todavía hay estereotipos que superar para que las mujeres participen en igualdad en los puestos de decisión de las empresas. Actualmente, la presencia de las mujeres en los consejos de administración no alcanza el 20%», explican desde Emakunde. Además, el desequilibrio en el reparto de las responsabilidades de cuidado y las tareas del hogar provoca que muchas mujeres tengan que sacrificar en buena medida sus carreras profesionales. «El 86,3% de las excedencias para el cuidado de hijos e hijas y el 75,9% de las excedencias para el cuidado de otros familiares dependientes han sido tomadas por mujeres», puntualizan.
Otro reto clave es la brecha salarial, que aún se mantiene en un 17,8%. En promedio, las mujeres en Euskadi ganan 5.700 euros menos al año que los hombres. Aunque se han implementado regulaciones que obligan a las empresas a desarrollar Planes de Igualdad, Emakunde reconoce que «queda mucho por hacer en el ámbito privado».

La violencia, un frente prioritario
A lo largo de 2023, se registraron 6.572 denuncias por violencia de género en la Comunidad Autónoma Vasca. De estas, 4.818 corresponden a violencia ejercida por la pareja o expareja, mientras que 644 estuvieron relacionadas con delitos contra la libertad sexual. Emakunde ha identificado áreas de acción clave, como la prevención de las violencias sexuales y la creación de una carpeta única de servicios para las mujeres víctimas. «Cada mujer debe ser el centro de la atención, y no al revés», recalcan.
A raíz de este número de denuncias, la marcha del 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, ha cobrado más relevancia que nunca, recordando que esta lucha continúa siendo esencial. En este contexto, la Asociación Clara Campoamor destaca la importancia de conmemorar esta fecha. «Hay que recordar que la violencia de género, por desgracia, sigue siendo una de las mayores lacras a nivel mundial», afirman. Para Clara Campoamor, es fundamental, especialmente ante discursos que buscan desmentir la necesidad de medidas para promover la igualdad, señalar que «más que nunca es necesario dotar esta lucha de más
recursos».
Ningún perfil
En cuanto al escenario en Euskadi, la asociación observa que, aunque ha habido grandes avances, han surgido nuevas formas de desigualdad, como el uso de tecnologías para perpetuar la violencia. «Las nuevas tecnologías, en ciertos casos, pueden convertirse en instrumentos para perpetuar la desigualdad y violentar a la mujer», advierten. Uno de los mitos más extendidos sobre la violencia de género es la creencia de que existe un perfil específico de víctimas o agresores. Desde Clara Campoamor, desmienten esta teoría, afirmando que cualquier mujer, sin importar su entorno social, estatus, origen o creencias, puede ser víctima de violencia. «En la asociación tenemos mujeres de todos los niveles y de todo tipo de personas que han sufrido violencia de género», aseguran.
Asimismo, rechazan la creencia de que los agresores responden a un perfil único, como personas con problemas de adicción o antecedentes de violencia en su propia infancia. «Eso es mentira. No existe un perfil de monstruo o maltratador», enfatizan, destacando que cualquier persona podría, lamentablemente, ejercer violencia. Aclaran que esta realidad, lejos de ser un problema acotado, es una amenaza que golpea profundamente a nuestra sociedad y que demanda una respuesta cada vez más sólida y decidida.
Qué se puede hacer
La educación es otro pilar fundamental para promover la igualdad de género. Desde Emakunde, destacan la importancia de trabajar con el departamento de Educación y su Plan de Coeducación. «Es necesario que niñas y niños aprendan desde edades tempranas a relacionarse en igualdad y respeto para erradicar los sesgos sexistas y fomentar una convivencia basada en la equidad».
El Instituto Vasco de la Mujer pone también la alerta en el avance de la ultraderecha y los discursos negacionistas de la violencia de género, especialmente entre los jóvenes. Señalan que este fenómeno está calando en sectores juveniles, en gran parte debido a la influencia de las redes sociales y contenidos digitales con mensajes misóginos. «No podemos cerrar los ojos ante esta realida» , subrayan. Frente a esta situación, la institución considera prioritario reforzar las acciones de prevención y sensibilización dirigidas a la juventud, y continuar impulsando la participación sociopolítica de las mujeres.

