Las comunidades que hagan mejoras energéticas pueden obtener beneficios económicos extras

Los CAE (certificados de ahorro energético) son documentos electrónicos que acreditan el ahorro en el consumo de energía final

Por Leire Larrazabal

El sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAE) es un programa que ayuda a fomentar la rehabilitación energética de edificios, mediante el cual las comunidades de propietarios pueden obtener incentivos económicos adicionales si logran una reducción del consumo energético. «Los CAE son documentos electrónicos que acreditan el ahorro en el consumo de energía final obtenido mediante la implementación de medidas de eficiencia energética. Cada certificado equivale a 1 kWh de ahorro anual, permitiendo monetizar el ahorro conseguido con las inversiones realizadas en la mejora de la eficiencia energética», puntualiza José Luis Fierro, director del sur de Europa de la compañía internacional Carlo Gavazzi.

Cualquier comunidad de vecinos o propietario individual que invierta en mejoras de eficiencia energética, como la renovación del aislamiento térmico, la sustitución de ventanas o la modernización de sistemas de climatización, «puede adherirse al sistema, siempre que la actuación genere un ahorro energético medible y verificable. Esto incluye tanto edificios unifamiliares como plurifamiliares. Por ejemplo, una comunidad que implante un sistema de iluminación LED o que optimice la climatización de sus áreas comunes podrá certificar el ahorro energético logrado», explica Fierro.

A 1 kWh

de ahorro anual equivale cada certificado

Múltiples beneficiarios

Así, los beneficiarios del sistema son múltiples. De esta forma, los propietarios del ahorro son los que han realizado la inversión en mejoras energéticas y, al obtener un ahorro medible, pueden ceder ese ahorro a través de un convenio para transformarlo en CAE. «Esto les permite, además de reducir sus costes energéticos, obtener una contraprestación económica adicional», sostiene.

Los sujetos obligados tal y como define la normativa son comercializadoras de energía que tienen obligaciones regulatorias de aportaciones económicas al Fondo Nacional de Eficiencia Energética. «Para cumplir sus obligaciones de eficiencia energética, pueden sustituir las aportaciones al fondo por aportación de CAE», resume. Y, por último, están los sujetos delegados, empresas especializadas en gestionar y facilitar la obtención del CAE para terceros. «Estas entidades actúan como intermediarias, coordinan la presentación de expedientes y la verificación de los ahorros, y agrupan CAE para liquidarlos en el mercado», apostilla.

Fierro quiere dejar claro que el sistema «está abierto a cualquier propietario, ya sea particular, comunidad o entidad empresarial o pública, que realice actuaciones de eficiencia energética capaces de demostrar un ahorro medible. Los beneficios son múltiples y se extienden tanto a quienes generan el ahorro (permitiéndoles mejorar su inversión) como a quienes deben cumplir con obligaciones de ahorro energético, facilitando así el cumplimiento normativo y finalmente contribuyendo a una economía más sostenible», aclara el director del sur de Europa de la compañía internacional Carlo Gavazzi.

Agrupaciones vecinales han mostrado interés en aprovechar el sistema CAE para generar beneficios económicos extra

Cuantificar el ahorro

Se debe cuantificar el ahorro energético generado por las actuaciones, pero la metodología varía según la modalidad de actuación. Así, en actuaciones estandarizadas, «gracias a las fichas técnicas del catálogo, la metodología de cálculo de ahorro ya está definida y validada. Esto permite estimar de antemano, de forma precisa, cuántos CAE se podrán obtener sin necesidad de realizar mediciones adicionales una vez finalizada la instalación», describe Fierro. Por su parte, en actuaciones singulares, «al tratarse de medidas que no se ajustan a los parámetros preestablecidos en el catálogo, es imprescindible instalar sistemas de medición y monitorización. Estos dispositivos recogen datos reales sobre el consumo antes y después de la intervención, permitiendo validar y contabilizar el ahorro energético obtenido. La monitorización es esencial para que un organismo verificador pueda confirmar, de manera objetiva, que el ahorro declarado es efectivo», añade.

En definitiva, la cuantificación del ahorro energético se realiza mediante cálculos predefinidos en las actuaciones estandarizadas o, en el caso de las singulares, mediante la medición continua y el análisis de datos recogidos. «Esto asegura que tanto la estimación inicial como el ahorro real estén debidamente documentados y justificados», resume Fierro.

Las mejoras de eficiencia energética pueden ser de lo más variopintas, ya que el sistema reconoce una amplia variedad de actuaciones. Fierro corrobora que las intervenciones «van desde la envolvente del edificio, como el aislamiento térmico o la renovación de ventanas, y la actualización de sistemas de climatización (por ejemplo, cambiar una caldera de combustión por una bomba de calor), hasta la adquisición de electrodomésticos de alta eficiencia», enumera. «Esta diversidad permite que tanto grandes proyectos como mejoras a menor escala contribuyan a la reducción del consumo energético y sean susceptibles de generar certificados», añade Fierro.

Lógicamente, algunas agrupaciones vecinales han mostrado interés en aprovechar el sistema CAE para generar beneficios económicos extra en sus intervenciones. «Al trabajar de manera conjunta, las comunidades de vecinos pueden implementar medidas de eficiencia energética que, además de mejorar el confort y reducir los costes en la factura eléctrica, les permiten obtener certificados que pueden venderse en el mercado. Esto se traduce en una forma de recuperar parte de la inversión realizada», apunta. Y concluye diciendo que «el sistema CAE ha demostrado su eficacia para visibilizar y monetizar los ahorros energéticos en las inversiones en eficiencia energética, pero es necesario seguir impulsando su conocimiento para ampliar su alcance y maximizar sus beneficios en toda la sociedad».

Áreas de aplicación y cómo beneficiarte de los CAE

Los certificados de ahorro energético (CAE) corroboran que se ha realizado una actuación que genera un ahorro energético y, en base a este, se retorna una cantidad económica. Este sistema se implantó en 2023, por lo que se pueden recuperar las actuaciones que se han llevado a cabo desde entonces. Así, se pueden recibir ayudas por la rehabilitación de fachadas, compra de coche eléctrico, cambio de caldera por aerotermia o bomba de calor, placas solares térmicas u otras áreas industriales como compresores, bombas de calor, variadores….
Desde caes.eus te ayudan en la tramitación a la hora de solicitar alguna de estas ayudas. De esta forma, te facilitan el estudio de la actuación, la presentación tanto en certificadora como en el Ministerio y, por último, en el pago del retorno de la inversión.

«Todas estas gestiones para la tramitación de los CAE se realizan a través de un agente sujeto delegado como caes.eus. Nuestra misión es gestionar de una manera personalizada acompañando al cliente desde la recopilación de datos y presentación de estos a la certificadora y Ministerio, hasta el retorno del dinero aprobado por el Ministerio», aseguran dede el departamento de Estudios de caes.eus. «Este retorno de la inversión, tras el proceso de estudio y valoración, es de manera directa y segura, no depende de fondos limitados y son compatibles con otras ayudas existentes», apostillan desde el área financiera.

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