Paseos contra la soledad

‘Red de paseantes’ invita personas mayores a salir de casa y pasear para promover el envejecimiento activo y saludable y facilitar la creación de redes de apoyo

Por L. A. I.

Caminar contribuye a la mejora del estado físico y de la salud en general, y si se hace en compañía, además, ayuda a estimular las facultades cognitivas y a combatir aspectos como la soledad no deseada, especialmente entre la población más mayor. Bajo esa premisa nació la ‘Red de paseantes’ en el Valle del Nervión, que cada semana invita a personas mayores a salir de casa y pasear. “Este proyecto nace de la necesidad que observamos tras la pandemia de mantener un entorno que estimulara las facultades cognitivas de las personas mayores de la zona”, detalla Julia Gómez, técnica de intervención social de Cruz Roja en Bizkaia y responsable del proyecto ‘Red de Paseantes. “Se había detectado que o bien por la enfermedad o por las medidas de aislamiento que se habían tomado, se había agravado un poquito el sentimiento de soledad; y si ya es frecuente observar que con la edad los niveles de interacción social van disminuyendo, la pandemia y la post pandemia lo acentuaron”, recuerda la experta.

Es por ello que, conscientes de la necesidad de generar espacios seguros para aumentar los niveles de participación social, surgió esta iniciativa que tiene período de inscripción abierto durante todo el año. “Arrancamos en Basauri porque tiene una población diana bastante amplia, ya que es uno de los municipios vascos con una tasa de población de personas mayores que supera el 27%, y desde el ayuntamiento también fueron muy receptivos a la idea de llevar a cabo la actividad que, de hecho, está subvencionada”, detalla Gómez. “Optamos por la actividad de caminar porque sabemos que no sólo mejora el estado físico de las personas, sino también el emocional y su salud general; además a nosotros también nos permite generar unos espacios en los que detectar otras posibles necesidades latentes como la soledad no deseada”, puntualiza la responsable del proyecto.

Optamos por la actividad de caminar porque mejora el estado físico y emocional de las personas y nos permite generar espacios en los que detectar otras necesidades latentes como la soledad no deseada

A lo largo del año han sido unas 27 las personas que han participado en esta ‘Red de paseantes’, “una actividad sencilla que mezcla el ocio y la salud y consiste en que un día a la semana un grupo de personas queda con una persona voluntaria de Cruz Roja en un punto concreto y dan un paseo por el municipio y los alrededores”, añade Gómez. “Uno de los objetivos es promover ese envejecimiento activo y saludable que les permita mejorar su calidad de vida y favorecer su participación social en su entorno para que establezcan una red de contacto con gente que probablemente siempre han tenido cerca y a la que no conocían. Y otro de los objetivos es facilitar la creación de unas redes de apoyo que permitan generar espacios seguros en los que la persona participa, se encuentra a gusto y a nosotros nos permite detectar otras necesidades biopsicosociales que se puedan estar dando (temas de salud mental, ayudas técnicas puntuales o soledades no deseadas) para que nosotras podamos trabajar en ellas”, detalla la técnica de intervención social de Cruz Roja en Bizkaia.

Crear lazos

“Nosotros buscamos que sea una actividad activa y que no vengan a un paseo dirigido, y son grupos de personas que vienen contentas y que participan”, destaca Gómez. Y eso se nota cuando las caminatas se van alargando poco a poco en el tiempo, cuando las propias participantes (actualmente son todo mujeres) se proponen retos como el de llegar hasta municipios colindantes… “Y hemos detectado que entre ellas también mantienen el contacto fuera de la actividad por redes sociales, por teléfono, y les da pie a quedar para ir a otras actividades de gimnasia, pintura”, concluye la experta.

Me aporta amigas con las que hablar”

Margarita tiene 68, vive en Basauri y es una de las mujeres que el año pasado comenzó a participar en esta ‘Red de Paseantes’ del Valle del Nervión. “Un día estaba en el social y vi un cartel en el que se promocionaba esta iniciativa; llamé para interesarme y me dijeron que había dos grupos, uno de más ‘jóvenes’ en el que me iban a dar mucha caña y otro más pausado, así que yo como tengo la cadera mal me apunté al de los pausados. Y estoy muy contenta porque lo hacemos todos los viernes y cada día paseamos por un sitio”, relata.

Ella es el ejemplo ‘perfecto’ de la labor que hace esta iniciativa: “Yo necesito un grupo o de alguien que me arrastre a andar porque si no, soy muy perezosa”, admite. Además, este grupo “me aporta amigas con las que hablar, con quienes sentarme en un banco… Todos los viernes después del paseo algunas nos quedamos a tomar algo”, se enorgullece Margarita.

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