Begoña Pérez, ‘La ordenatriz’: «Para organizarnos, lo primero que hay que hacer es parar y pensar»

La experta analiza las claves para afrontar la rutina de septiembre, la gestión del tiempo en familia y la importancia de planificar sin caer en el estrés

Leire Fernández

Septiembre es sinónimo de comienzo para muchas familias y un mes en el que nos planteamos nuevos propósitos y cambios de hábitos. Para ayudar a centrarse, a priorizar y a tomar decisiones, Begoña Pérez, ‘La ordenatriz’, ha publicado su tercer libro, ‘Contigo en cada cambio’, una guía práctica para ayudar a poner orden en los cambios que importan.

▌Begoña, llega septiembre, niños al cole, vuelta al trabajo, vuelta a la rutina y más propósitos de mejorar nuestros hábitos que en enero si cabe. ¿Cómo nos organizamos?

Lo primero es, parece que no, pero parando. ¿Por qué parar? Porque muchas veces no hemos pensado el tiempo suficiente que me va a llevar una tarea o lo que necesito de verdad para llevarla a cabo. Parar y pensar es el primer tip para todo.

En el libro comentas que el tiempo es uno de los factores más importantes a la hora de organizarnos. ¿Cómo aprovechamos esas 24 horas? 

Hay que dividir en 8-8-8. Ocho dormir, ocho trabajo y ocho ocio, pero ocio pensado como no productivo, y estas ocho horas son las que me van a diferenciar del de al lado, porque también tiene esas 8 horas libres. Cuanto más tiempo libre tienes llega un momento que dices ¿qué más puedo hacer? Pues no perderlo, pero tampoco estar tan liado como para que llegues muy cansada a todo. Tengo que focalizarme bien en esas ocho horas, para ver qué tiempo necesito para ir al trabajo, para ir a recoger a los niños, para ir a por los libros o para comprar la cena…
Esas ocho horas hay que estructurarlas bien y que dé para meter descanso. No de las ocho horas que dedico a dormir, sino de estas ocho horas, con calma y no decir estoy perdiendo el tiempo. No, lo estoy ganando porque estoy ganando paz.

Con niños lo de los imprevistos, sobre todo cuando son pequeños, suele ser habitual, ¿cómo los toreamos?

En realidad, imprevistos a lo mejor hay uno o dos al mes. Por ejemplo que no te abre la puerta del garaje. Así que el resto tenemos que pensarlo y que en vez de imprevistos, que sepamos que son previstos. ¿Que el niño el miércoles tiene deporte, no le gusta nada y entonces patalea siempre? Pues me pilla una vez, pero no me puede pillar todos los miércoles. O si el tema de lavarse los dientes es un suplicio, coger una canción que le gusta y que sea el momento de cantar esa canción juntos.

El consejo habitual de dejar preparado la noche anterior es clave ¿no?

Sí, porque muchas veces vamos de los nervios, entonces voy a salir, no sé dónde están las llaves, dónde están las gafas, etc. Y normalmente vamos a trabajar y no volvemos directamente a casa. A lo mejor tengo que hacer la compra o tengo que pasar por un médico y tengo que tener los papeles, los resultados que me dio… Todo eso tenerlo preparado nos va a dar muchísima tranquilidad.

Las distracciones de la tecnología para las que trabajamos con el móvil, son complicadas de gestionar, y además no damos muy buen ejemplo…

Sí, desde luego que a mí me ha pasado, casi ha habido un momento que el móvil era una extensión más de mi mano derecha. Y en cuanto a dar ejemplo con los niños, yo creo que es fundamental. Si estoy en mi horario de trabajo, yo voy a estar trabajando y no voy a estar contigo. Pero si ya digo que voy a estar contigo tener ahí como el clip. Al móvil se le da la vuelta y se acabó. Y ahí lo más importante son los niños. Yo creo que ese ejemplo es el que les va a llegar de decir, bueno, cuando yo quería tener a mi madre o a mi padre, ahí los tenía porque eran capaces de darle la vuelta al móvil.

A la hora de tener las cosas anotadas, ¿es mejor tener todo en el móvil o las notitas en el frigorífico?

Ahora está probado científicamente que si apuntas con papel y lápiz y lo dejas a la vista es una descarga real y seguramente me acuerde más por haberlo escrito a mano. Entonces ahí hay varios beneficios. El móvil nos sirve también, porque al final yo lo llevo y claramente me ayuda muchísimo porque no tengo que recurrir a nada ni a nadie. Y si se me ha olvidado la lista de la compra por escrito, pues la tengo en el móvil.

Para organizar los menús de casa, ¿también es importante comparar con lo que les dan en el comedor?

Aquí yo apuntaría una cosa. Cuando nos den el menú, no queramos ser súper mega perfectos y pensar que la nutrición de este hijo mío va a ser como de nutricionista. Mira, no, no hace falta. Yo cojo el menú y si han comido pollo, pues luego la cena que no sea pollo. Pero que no tiene que ser súper mega equilibrada. Con hacer una comida sencilla, normal y mediterránea, ya sabemos que estamos acertando.

Otro de los temas que tenemos que ordenar es el de los gastos, ¿cómo nos organizamos para llegar a todo justo recién aterrizados de las vacaciones en las que seguramente también ha habido más gasto que de costumbre y vamos con la lengua fuera?

Lo de la lengua fuera yo creo que esto lo tenemos ya como innato y es tremendo. Y, además, que no se puede decir pues nada, ya llegará octubre, porque habrá otras cosas. A lo mejor me tengo que parar en junio y, si tengo paga extra, destinar ese dinero, u optar a pagarlo en tres meses que hay muchos sitios que dan esas facilidades, pero eso que no se nos vaya de las manos. Tenerlo previsto para saber que no me va a pillar de sorpresa. Eso no significa que no me fastidie, pero por lo menos que no me pille de sorpresa y saber que de ahí no me puedo pasar.

Cómo afrontar la vuelta

Mantener el descanso

«Llegamos de vacaciones descansados y a mediados de septiembre ya estamos agotados porque nos liamos a hacer cosas. Hay que dormir y descansar porque eso nos hará ver todo con más claridad y si tenemos un problema ponerle solución».

Listas organizadas

Saber qué es lo prioritario, qué es lo urgente y qué es lo importante es vital. «No podemos pensar que todo es urgente, hay que diferenciar, sino tenemos un problema».

Dejar en la puerta lo necesario

La mochila del cole, la de las extraescolares, el portátil… «Preparar las cosas la noche anterior y dejar-lo a la vista y en la puerta ayuda a no olvidar nada».

Positivismo

«Ese momento, que puede ser de nervios y, obviamente, con un poquito de incertidumbre, verlo con agradecimiento. Que menos mal, ya está aquí, ya ha llegado, venga, voy a enfrentarlo con agradecimiento y con positivismo».

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