‘Maestra de pueblo’: «La escuela rural no solo ofrece educación, sino que es el corazón de la comunidad»

‘Maestra de pueblo’ cierra la saga de cómics con ‘¡Gracias, profes!’, un homenaje a quienes educan

Por Leire Larrazabal

Sigue sin revelar su identidad, se ‘esconde’ bajo el seudónimo de ‘Maestra de pueblo’. Ingeniosa, irónica y crítica, retrata con humor el día a día en las aulas a través de las redes sociales, donde se ha convertido en un auténtico fenómeno en los últimos años. Sus novelas gráficas ‘Maestra de pueblo con L de novata’, ‘Estado civil: opositora’, ‘Borrón y cuenta nueva’ y ‘La escuela vaciada’ han tenido un gran éxito. Su última propuesta es ‘¡Gracias, profes!’, un homenaje a quienes educan.

La saga de cómics ‘Maestra de pueblo’ llega a su final con ‘¡Gracias, profes!’. ¿Es la guinda al pastel?
Sí, creo que este libro marca el cierre perfecto de la saga. Quería despedirla con un homenaje a los docentes, destacando su esfuerzo y dedicación, a pesar de los retos que enfrentan, haciendo un guiño a aquellas maestras que nos inspiraron a serlo. Es un final que busca dejar un mensaje de gratitud y optimismo hacia la educación.

Y se despide sin darnos pistas de quién está detrás. Eso sí, sabemos que es docente.
Así es. El anonimato fue siempre una forma de mantener el foco en las historias y el mensaje. También, al ser docente, el personaje me permitió hablar con libertad sobre la realidad educativa, porque lo importante siempre fue lo que contaba, no quién lo decía.

En este último libro María se convierte en directora de su escuela.
Sí, María, sin esperárselo, da un paso importante y con ello, se enfrenta a nuevos desafíos. Y es que ser directora no solo implica liderar un equipo, sino también coordinar con las familias y estar apagando fuegos constantemente. Es una responsabilidad que, aunque compleja, le permite crecer y ver la educación desde otra perspectiva.

A grandes rasgos, ¿usted tiene mucho de María?
Comparto con María la pasión por la educación y el sentido del humor para sobrellevar los días difíciles. Pero, en muchos aspectos, ella es mucho más valiente y decidida que yo. Aunque tiene algo de mí, también es una mezcla de todas las maestras y maestros que me han inspirado.

¿Tan complicado es dirigir un centro educativo?
Sí, no es un trabajo fácil. La dirección de un centro implica muchas responsabilidades: liderar, gestionar recursos, coordinar equipos y garantizar un ambiente positivo para los estudiantes, personal y familias. Y, como en educación no hay un cuerpo fijo de directores, el reto es mayor. Puede ser un trabajo absorbente, es una responsabilidad que requiere mucho compromiso y es poco gratificante.

‘Si no apoyamos la escuela rural, nuestros pueblos se mueren’. Se muestra así de tajante.
Es una realidad. La escuela rural no solo ofrece educación, sino que es el corazón de la comunidad. Sin ella, muchos pueblos perderían niños y con ellos su identidad y su futuro. Es
esencial fortalecer y cuidar la educación pública en los pueblos para mantener vivas nuestras raíces y nuestra diversidad cultural.

Las vacaciones de los profesores será de las cosas más envidiadas…
¡Y con razón! Es un tema recurrente y, probablemente, suscite envidia, pero lo cierto es que las vacaciones son necesarias, como en cualquier otro trabajo. La gente que envidia esa parte de nuestro trabajo probablemente no sería capaz de pasar más de una hora rodeado de niños a los que hay que motivar, entender, gestionar, enseñar… Ser docente es un trabajo intenso, tanto emocional como físicamente, y esas vacaciones son esenciales para recargar energías y seguir adelante con motivación. ¡Así que, en realidad, las vacaciones son nuestra forma de sobrevivir!

¿Y qué contras destacaría?
La burocracia es uno de los mayores desafíos. A veces, el papeleo y los trámites administrativos se llevan mucho tiempo y la mochila emocional de intentar llegar a todos los alumnos y saber que no siempre es posible son obstáculos a los que muchos docentes nos enfrentamos.

¿Por qué se ha decantado por el cómic?
El cómic es un formato cercano, visual y dinámico. Permite contar historias con humor y de manera directa, lo que lo convierte en una herramienta perfecta para hablar de la educación de forma accesible. Además, el humor es una parte fundamental de nuestra profesión, y el cómic me da libertad de expresarlo de una manera divertida.

Imagino que querrá destacar también el tándem que ha formado con Cristina Picazo…
¡Claro! Siempre es un lujo trabajar con Cristina. Nos entendemos muy bien porque compartimos la misma visión de la educación y el mismo sentido del humor. Cristina tiene un talento impresionante para dar vida a las historias, captando perfectamente las emociones y el tono de cada situación. Además, aporta mucho humor con sus dibujos y su metáforas visuales, que enriquecen enormemente la narrativa. Sin ella, el cómic no sería lo mismo.

Por último, ¿ha cerrado el ciclo o llegará con nuevas propuestas?
He cerrado este ciclo con ‘¡Gracias, profes!’, pero las ideas nunca se detienen. Siempre hay algo rondando en mi cabeza, ya sea desde otra perspectiva o en un formato diferente. Así que, aunque ahora cierre este capítulo, no será el último.

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