«Esta nueva ley de FP busca ser más flexible y adaptada al empleo real»

La entrada en vigor este curso de la normativa supone «cambios importantes» que están obligando a centros y empresas a un «proceso de transformación»

Por Laura A. Izaguirre

El pasado septiembre comenzó el curso en el que entró en vigor la nueva ley de FP (Ley Orgánica 3/2022, de 31 de marzo, de ordenación e integración de la Formación Profesional) aprobada en 2022. Un nuevo marco regulatorio cuyo principal objetivo es dar respuesta a las demandas del mercado laboral y fomentar una mayor empleabilidad. Es por ello que «tanto este curso como el próximo van a suponer cambios importantes en la FP», asegura Julen Elgeta, presidente de Hetel (asociación de centros de FP concertados de Euskadi).

Por un lado, «se implanta un nuevo enfoque de la dualidad: ahora, todos los módulos profesionales incluirán una parte de formación desarrollada en la empresa, y esto se aplicará a todo el alumnado matriculado en ambos cursos de todas las etapas de FP», detalla Elgeta. ¿El beneficio? Que «permite que los alumnos se preparen en contextos reales, con tecnologías y procesos actualizados, y fomenta un aprendizaje más completo y personalizado, donde las competencias técnicas se complementan con habilidades transversales clave», destaca Mónica López Abraira, responsable de selección en CMZ, empresa que acoge a a estudiantes de FP desde 2012. ¿El desafío? La necesidad de «seguir estrechando la colaboración con las empresas, clave en el modelo dual y en la inserción laboral» de las 50.000 personas matriculadas en FP en el País Vasco, puntualiza Elgeta.

Estrechar la relación entre empresa y centro establecerá las competencias que el entorno necesita»

El objetivo es «mantener y mejorar la excelencia que caracteriza a nuestra FP».

Un nuevo camino de la FP que también pasa por transformar los módulos transversales para incorporar contenidos clave como la digitalización, la sostenibilidad, la empleabilidad y un refuerzo del inglés; y por dotar al sistema de flexibilidad y ‘personalización’. «De cara al curso 2025-2026 se introduce una novedad muy significativa: los módulos optativos, con cuatro horas semanales; es la primera vez que en la FP vasca se ofrece al alumnado la posibilidad de elegir entre módulos propios diseñados por los centros, y representa un paso más en el camino hacia la personalización, tanto en función del contexto empresarial de cada zona como en relación con las expectativas del propio alumnado», apuntala Elgeta. «Se personaliza en la metodología de aprendizaje (con retos adaptados a la realidad empresarial del sector y del entorno), en los nuevos módulos o itinerarios optativos, en la participación de las empresas del entorno en la formación, en los perfiles personales del alumnado, en las estructuras organizativas de los centros…», añade el presidente de Hetel.

Pero, ¿cómo se está andando este nuevo camino? «Todo cambio implica un proceso de transformación, que es la fase en la que estamos ahora, con la viceconsejería de Formación Profesional, los centros y las empresas ajustando progresivamente los elementos que definen este nuevo escenario», detalla Elgeta. Aunque lo cierto es que en Euskadi ya se anticipó a lo que se sabía que iba a llegar y se puso en marcha un proyecto piloto durante tres años. Un tiempo «durante el que trabajamos en la posibilidad de que el alumnado de primer curso pudiera realizar parte de su formación en empresas; se ensayaron distintos formatos, aprovechando la autonomía de cada centro, hasta encontrar las fórmulas más adecuadas en función de las características del tejido empresarial de cada comarca», especifica Elgeta.

De cara al curso 2025-2026 se introduce una novedad muy significativa: los módulos optativos»

Balance

«Esta nueva ley busca ser más flexible, adaptada al empleo real y con mayor reconocimiento para que el alumnado tenga mejores oportunidades laborales», califica Aitor Unamuno, director de CIFP Barakaldo LHII. Y esto se consigue «unificando en un único sistema la Formación Profesional Inicial (sistema educativo) y la Formación para el Empleo (personas trabajadoras ocupadas y desempleadas), facilitando a cualquier persona aprender y avanzar en su formación de una manera más sencilla y progresiva». A ello hay que añadirle que «estrechar las relaciones entre empresas y centros de formación nos permitirá establecer más fácilmente las competencias técnicas y transversales que nuestro entorno necesita», augura Unamuno.

Pero la FP, especialmente la vasca, «ha avanzado muchísimo en los últimos años». Un buen ritmo que continúa y que pone sobre la mesa importantes retos. «Uno de ellos es seguir adaptando la oferta formativa a los cambios constantes del mercado laboral, con ciclos más flexibles, actualizados y alineados con los sectores emergentes. También debemos reforzar la orientación profesional para que el alumnado elija con más información y seguridad desde etapas tempranas; y otro gran reto es continuar garantizando la equidad: que cualquier joven, independientemente de su origen o contexto, tenga acceso a una formación profesional de calidad. Todo esto sin perder de vista el objetivo de mantener y mejorar la excelencia que ya caracteriza a nuestra FP», concluye el director de Hetel.

«El ‘piloto’ que puso en marcha Euskadi ha permitido una mejor adaptación»

«La Formación Profesional ha pasado de ser vista como una opción de última instancia a ser reconocida como una vía importante para la formación de profesionales altamente cualificados; el alumnado que escoge la FP sabe que al finalizar su formación estará preparado para incorporarse directamente al mundo laboral», asegura Aitor Unamuno, director de CIFP Barakaldo LHII, donde actualmente se forman 1.300 alumnos en 30 ciclos formativos y especializaciones. No en vano, la FP dual «complementa de forma práctica las competencias que está adquiriendo en el centro educativo e incrementa su motivación y confianza al cualificarse en habilidades necesarias en el ámbito laboral, incluyendo las transversales (comunicación, trabajo en equipo, resolución de problemas…)», añade.
Precisamente el cambio que incluye la nueva ley sobre que la FP sea dual desde el primer curso, está obligando a los centros a adaptarse. «En Euskadi, anticipando las dificultades que esto iba a generar, se puso en marcha hace tres cursos un programa piloto para comenzar con los 16 días de dual de primero y eso nos ha permitido una mejor adaptación. Aun así, éste es el primer curso que por ley todo el alumnado de primero debe ir a los centros de trabajo y no está siendo sencillo, aunque gracias al extraordinario esfuerzo del profesorado en la búsqueda de nuevas empresas la gran mayoría de alumnado podrá realizar la dual de primero», puntualiza Unamuno.

Recommended Posts