El consumo de alcohol está relacionado «con más de 200 enfermedades y trastornos»

El fenómeno de los atracones o ‘binge drinking’ «sigue siendo una práctica relativamente común entre los jóvenes», denuncia Álvaro Moro, director del Instituto Deusto de Drogodependencias

Por SRB Ediciones

Daño hepático, enfermedades cardiovasculares, trastornos mentales, adicciones... El alcohol puede estar detrás de muchos males y «la percepción de que la bebida es una parte esencial de la vida social y festiva puede dificultar la implementación de políticas de salud pública orientadas a reducir su consumo y prevenir sus efectos negativos en la salud», advierte Álvaro Moro, director del Instituto Deusto de Drogodependencias de la Universidad de Deusto.

En definitiva, el consumo problemático de alcohol está relacionado «con más de 200 enfermedades y trastornos, un impacto social (en el entorno familiar, social y laboral) y económico, ya que los costes asociados al tratamiento de enfermedades relacionadas, accidentes, pérdida de productividad y violencia son significativos», enumera Moro. Por ello, subraya la necesidad por un lado de políticas de Salud Pública y mejorar el acceso a servicios de tratamiento y rehabilitación para quienes sufren de estos trastornos.

Afortunadamente, la última encuesta sobre uso de drogas entre escolares de la Comunidad Autónoma del País Vasco (Drogas y Escuela X) realizado por el Instituto Deusto de Drogodependencias concluye que la evolución de las intoxicaciones muestra una tendencia claramente a la baja y con cifras de mínimos históricos, donde se pasa de valores de un 34,30% de jóvenes que reconocen haberse emborrachado el último mes en 2006 a datos en progresivo descenso (25,7% en 2011, 21,15% en 2017) hasta un 20,6% en 2022.

Moro achaca este descenso a «las campañas de prevención y sensibilización, a una mayor conciencia social sobre los riesgos asociados al consumo de alcohol, a los cambios en las normativas sobre el acceso al alcohol y a las influencias culturales y sociales, donde otros tipos de ocio están ganando terreno frente al consumo de sustancias». Pero hay que seguir trabajando, ya que «aunque los datos de evolución son positivos, sigue siendo importante continuar con las políticas preventivas y educativas para mantener y reforzar esta tendencia a la baja en el consumo de alcohol entre los jóvenes», añade.

La Encuesta sobre Adicciones de Euskadi 2023 señala que el consumo de alcohol es mayor entre los jóvenes de 15 a 21 años. En esta franja de edad, «un 33% beben alcohol por encima de los límites de bajo riesgo recomendados, y un 21,3% ha tenido algún episodio de consumo intensivo (‘binge drinking’) en el último mes», cifra Moro. Según la encuesta, el problema del alcohol está más extendido entre los hombres que entre las mujeres.

Mitos más comunes asociados al consumo del alcohol

«Hay muchos mitos asociados al alcohol y creo que hay que basarse en la evidencia científica. Estos mitos pueden llevar a una percepción errónea de los riesgos relacionados con el consumo de alcohol, lo que subraya la importancia de la educación y la prevención», alerta Álvaro Moro.

El alcohol es un estimulante

En realidad, el alcohol es un depresor del sistema nervioso central, aunque inicialmente puede producir una sensación de euforia.

Beber solo los fines de semana no es perjudicial

El consumo excesivo, incluso si es esporádico, puede causar daños a la salud y aumentar el riesgo de dependencia.

El alcohol ayuda a dormir mejor

Aunque puede inducir el sueño, el alcohol afecta negativamente a la calidad del mismo y al ciclo de sueño-vigilia.

El alcohol te mantiene caliente, te quita el frío

El alcohol dilata los vasos sanguíneos, lo que puede hacer sentir calor momentáneamente, pero en realidad aumenta la pérdida de calor temporal.

Mezclar bebidas causa peor resaca

La resaca está más relacionada con la cantidad total de alcohol consumido que con la mezcla de diferentes tipos de bebidas.

Beber con moderación es seguro

Incluso el consumo en pequeñas cantidades tiene riesgos para las personas. No hay un consumo saludable de alcohol, es neurotóxico y carcinógeno desde la primera gota.

El alcohol es bueno para el corazón

Aunque se ha sugerido que el consumo moderado podría tener beneficios cardiovasculares, estudios recientes muestran que incluso dosis bajas pueden aumentar el riesgo de arritmias y otros problemas cardíacos.

‘Binge drinking’ y chicas

El fenómeno de los atracones o ‘binge drinking’, es decir, el consumo intensivo de alcohol en corto tiempo «sigue siendo una práctica relativamente común entre los jóvenes, aunque ha mostrado cierta disminución en los últimos años», señala el director del Instituto Deusto de Drogodependencias. Esta práctica se define generalmente como el consumo de cinco o más bebidas alcohólicas en una misma ocasión para los hombres, y cuatro o más para las mujeres. Moro alerta de que ‘el ‘binge drinking’ es más frecuente entre los jóvenes de 16 a 18 años, y en los últimos datos se puede observar que las chicas tienden a participar en episodios de este tipo.

El alcohol afecta al organismo de diferentes maneras dependiendo del plazo de consumo, «pero también hay que tener en cuenta que el impacto del alcohol varía dependiendo de la cantidad, frecuencia del consumo y factores individuales como la genética y el estado de salud general», quiere dejar claro. Las consecuencias del alcohol a corto, medio y largo plazo varían:

– A corto plazo: Tiene efectos en el sistema nervioso central, ya que el alcohol actúa como un depresor de este sistema, afectando la capacidad de reacción y la percepción. Entre otros efectos inmediatos podemos hablar de desinhibición y euforia, alteración de la coordinación motora y del juicio, somnolencia y en dosis elevadas, puede causar pérdida de conciencia o intoxicación alcohólica aguda.

– A medio plazo: Con el consumo regular, el cuerpo desarrolla tolerancia, lo que lleva a la necesidad de consumir más para obtener los mismos efectos. Y ahí es donde puede surgir una dependencia física y psicológica, haciendo que la persona dependa del alcohol para funcionar normalmente. También aparecen problemas de salud como irritación gástrica, y problemas de memoria y concentración. Muchas veces acompañado de consecuencias sociales y laborales.

– A largo plazo: El consumo habitual produce un daño en los órganos (hígado, corazón y páncreas) y trastornos mentales (depresión, ansiedad y trastornos cognitivos), aumenta el riesgo de varios tipos de cáncer y en muchos casos un deterioro de las relaciones personales y familiares.

¿Y si eres menor de edad?

Empieza como un juego y puede tener consecuencias nefastas. «El impacto del consumo de alcohol en la salud física y mental es similar en cualquier etapa, pero la especial vulnerabilidad de los menores de edad viene derivada de que esas consecuencias se producen cuando el cerebro de los adolescentes aún se está desarrollando, y el alcohol puede interferir en este proceso, causando daños permanentes», deja claro Álvaro Moro.

Uncontrolled consumption of alcohol - alcoholizm disease

A nivel científico se habla de que el consumo temprano de alcohol es un factor de riesgo significativo, ya que aumenta la probabilidad de que se mantenga y se «agudice durante la vida adulta». Además, está relacionado con un mayor riesgo de desarrollar problemas de salud mental en el futuro «y cuando se inicia a una edad temprana es un factor de riesgo importante también para la conducta suicida», advierte Moro.

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