PNI clínica, el estudio que busca el origen de las enfermedades

Desde un dolor de cabeza hasta enfermedades crónicas o psiquiátricas, esta rama sanitaria aborda diferentes patologías desde un enfoque integral

Por Jazmín Romero

¿Qué pasaría si la clave para gozar de una salud óptima no solo radicara en tratar enfermedades, sino en comprender la compleja interacción entre nuestro cuerpo, mente y entorno? «La Psico-Neuro-Inmunología (PNI) clínica es la rama sanitaria que busca la causa primaria de una patología», explica Beatriz Amusategui Moya, experta en esta especialidad. Es decir, la PNI clínica aborda las enfermedades desde una perspectiva integral, considerando aspectos emocionales, bioquímicos, endocrinos, inmunológicos, y los hábitos de vida de una persona para encontrar el origen de las enfermedades y tratarlas de manera efectiva.

Según la clínica Atlaxis, los pacientes que acuden a la PNI clínica suelen ser personas que padecen patologías o disfunciones crónicas de larga evolución, donde los tratamientos convencionales no han dado resultado. «Lo primero que hacemos con estos pacientes es una valoración exhaustiva de su historia de vida, desde su nacimiento, e incluso considerando generaciones anteriores, ya que mucho está programado en la genética», comenta la experta.

El historial del paciente se compone, además, de pruebas médicas, síntomas y un diagnóstico funcional que puede incluir estudios del cabello, heces y orina. «Con estos resultados podemos evaluar la función de todos los órganos, identificar la causa primaria y, a partir de ahí, tratarlos mediante la alimentación, suplementos, cambios en los hábitos de vida y ajustes metabólicos», señala Amusategui. Sin embargo, advierte que la PNI clínica no tiene la rapidez de un tratamiento químico; «es un proceso más lento, pero la mejoría es definitiva, y la persona logra una verdadera recuperación».

«Esta disciplina analiza aspectos emocionales, endocrinos, bioquímicos y los hábitos de vida»

La ansiedad, fabricada en los intestinos

La acumulación de años de un estilo de vida poco saludable o de una patología en sí puede desencadenar diversas disfunciones en el organismo. Es aquí donde la suplementación alimenticia juega un papel fundamental en el tratamiento de enfermedades. «Por ejemplo, para un intestino que ha sufrido durante diez años y que ahora se encuentra muy permeable y con mucha inflamación tras la ingesta de alimentos, lo cual provoca que la comida siempre le siente mal, es necesario restaurar su permeabilidad y fortalecer sus barreras. Para lograrlo, necesitaría consumir un kilo cien gramos de pescado y marisco al día durante varios meses, lo cual es inviable. Por ello, nos apoyamos en suplementos naturales con la dosis adecuada para alcanzar la mejoría», explica Amusategui Moya.

Hace doce años, la PNI clínica se utilizaba principalmente para tratar trastornos intestinales, como problemas de gases y malestar digestivo. También se aplicaba a quienes sufrían de cansancio constante, problemas de sueño o dolores de cabeza. Sin embargo, hoy en día, también se emplea en personas que están bajo tratamiento oncológico para mejorar su sistema inmunológico, así como en aquellos que sufren de migrañas, ansiedad o depresión. «Al final, el 90% de los neurotransmisores cerebrales se fabrican en el intestino cuando está sano. Estamos hablando de que el 90% de la estabilidad emocional se produce en el sistema digestivo, y si éste está enfermo, puede causar muchos problemas», explica la experta.

El síntoma nunca es la causa

En la PNI clínica, como en toda medicina integrativa, hay un principio fundamental: el síntoma nunca es la causa. «Generalmente, se tiende a dar un fármaco para quitar un dolor de cabeza, y si es puntual, puede ser útil. Pero si se trata de un dolor persistente, estos fármacos solo pueden causar efectos secundarios. Lo que debemos investigar es si este dolor proviene de una intoxicación, metales pesados, problemas vasculares cerebrales, acumulación de histaminas o desequilibrios hormonales», sostiene Amusategui Moya.

«Esto se logra a través de una investigación exhaustiva, que incluye estudios médicos detallados y un seguimiento de la funcionalidad del cuerpo. Por ejemplo, con pruebas de heces y estudios de bacterias. Muchas personas llegan a la clínica frustradas porque en sus análisis no aparece nada, ya que una analítica convencional solo ofrece una ‘fotografía’ que muestra el estado del cuerpo en un momento específico, pero no revela su funcionamiento», añade la experta. «Aquí es donde utilizamos una ‘lupa’ para estudiar el cuerpo desde la boca hasta el ano y entender su funcionalidad».

«El 90% de la estabilidad emocional se produce en el sistema digestivo»

¿Cuándo acudir a la PNI clínica?

¿Cuál es el momento adecuado para que una persona decida hacerse una evaluación o un escáner con la PNI clínica? «Las banderas rojas suelen ser el cansancio crónico, inflamaciones, problemas digestivos y dificultades en la recuperación de lesiones. Siempre que alguien experimente una disfunción, una patología, un dolor o una molestia que persiste y no mejora a pesar de los cambios, debería consultar antes de que se convierta en una patología más grave», advierte.
Asimismo, la experta afirma que el camino hacia la restauración del cuerpo comienza con una alimentación no inflamatoria. El segundo paso es dormir un mínimo de siete horas. Además de saber darle importancia al movimiento físico, incluso a la exposición al sol para obtener vitamina D, ya que esta hormona es responsable de 980 funciones inmunológicas. «Es como el jefe que indica lo que hay que hacer; si no hay un jefe que dirija, hay caos», apunta. Y, por último, se debe cuidar el sistema emocional.

Beatriz Amusategui
Beatriz Amusategui
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