Rehabilitación, consenso y más humanas, así deberían ser las ciudades que vienen
Los expertos coinciden en que las urbes tienen que ser adaptables, estar conectadas y alejarse de la expansión
Por Laura A. Izaguirre
El debate sobre el futuro de las ciudades ha dejado atrás el tradicional concepto de expansión para centrarse en una premisa fundamental: las urbes del mañana deben construirse desde lo existente. Y eso debe hacerse, además, poniendo a las personas en el centro y bajo el paraguas del consenso, tal y como expusieron los expertos de la mesa redonda ‘Regeneración urbana integral: ciudad sostenible’ moderada por Xabier Arruza, fundador y coordinador de Bilbao Urban and Cities Design.
«Una de las primeras claves es regenerar antes que expandir», defendió tajante Gorka Álvarez, alcalde de Sestao. O lo que es lo mismo: «Un modelo de ciudad compacto que priorice la regeneración y la rehabilitación de los espacios ya existentes frente a un modelo más expansionista del territorio», tal y como compartió Juan Carlos Cardenal, Asset Development Director de Iberia Ginko. «Por eso las ciudades del futuro tienen que pasar por ser capaces de transformar todo ese patrimonio con el que ya contamos a nivel urbanístico y patrimonial», añadió.
Más aún en un territorio como Bizkaia, con miles de metros cuadrados de terrenos que antaño fueron de uso industrial y con cientos de edificios hoy obsoletos que, en ambos casos, hoy podrían ser reconvertidos para otros usos. No en vano, tal y como dio a conocer Cardenal, «desde hace 15 años se vienen detectando millones de metros cuadrados en los centros urbanos de las capitales y grandes ciudades de Europa, que es una reserva de suelo inmensa en la que se puede invertir, que se puede desarrollar y para la que se puede buscar un modelo viable».
Y en ese camino, claro está, «la rehabilitación energética y la adaptación al cambio climático son imprescindibles», puntualizó el edil sestaoarra. Pero no sólo eso sino que además, «tiene que haber un equilibrio de usos y de actividades, una especie de dieta mediterránea en la que los usos estén bien equilibrados y planificados; y, sobre todo, hoy en día cuando se habla tanto de la conectividad de la ciudad, debe ser una urbe que esté bien conectada, bien unida, sin barreras arquitectónicas, sin espacios deshabitados…», defendió el directivo de Iberia Ginko.
Pero para que todo ello sea viable debe asentarse sobre una base sólida que no es otra que la del «consenso», tal y como coincidieron todos los ponentes. «En el momento en el que estamos ahora, que parece que todo está polarizado en negros y blancos, el único sitio donde realmente hay puntos de encuentro son los grises, y eso hay que trabajarlo», ejemplificó Fran Viñez, director general de Bilbao Ría 2000.
Un consenso que, a su juicio, debería sostener otras tres ‘columnas’ que sirvieran de base de las ciudades del futuro. «La primera columna serían las personas, la sociedad civil organizada, la sociedad civil no organizada, los agentes económicos, institucionales…; la segunda pata sería la visión y la planificación a futuro, el hacia dónde queremos ir; y, por último es fundamental el desarrollo de proyectos complejos porque hoy en día no hay ningún proyecto, simple o complejo, que no requiera consenso entre instituciones, de legislaciones sectoriales, de actividad económica… cuando se trata de proyectos complejos, aunque la mayor parte de las cosas estén inventadas, hay que inventar más para poder llevarlos hacia adelante y eso implica que todas las administraciones, instituciones y agentes tengan ese consenso presente para poder desarrollar el caso concreto», enumeró Viñez.
Modelo humano
Pero si todo ello pareciera poco, hay un tercer eje esencial para alcanzar ese concepto de ciudad del futuro sostenible, y no es otro que «poner a las personas en el centro», como dijo tajante el alcalde de Sestao. «Debemos avanzar hacia un modelo de ciudad más humano y sostenible», auguró Álvaro Aguirre, director de arquitectura en I-Ingenia, «donde el clima sea una parte esencial de cómo pensamos, diseñamos y transformamos los espacios».
De ahí que para Aguirre «la ciudad del futuro debería ser capaz de generar microclimas habitables aprovechando mejorar las condiciones naturales para proporcionar confort con una menor dependencia de los sistemas activos y del consumo energético».
¿Cómo? Fundamentalmente haciendo hincapié en dos ideas básicas: «Poniendo a la persona en el centro, porque no diseñamos solo edificios, sino que diseñamos edificios por y para las personas, donde hacen su vida diaria» y, en una sociedad que está cambiando a una velocidad de vértigo, «la arquitectura tiene que ser adaptable, tiene que ir igual de rápido que los cambios que se dan en la sociedad, por eso siempre tenemos que tener una mirada a futuro, a 50 o 100 años vista», concluyó el experto de I-Ingenia.
Sestao, ejemplo de regeneración integral
Regeneración Urbana Integral podrían ser los apellidos de Sestao si las ciudades tuviéramos apellidos», señaló su alcalde, Gorka Álvarez. El cierre de las grandes fábricas que generaron la gran actividad económica del municipio llevó a un declive social y económico que empezó a revertirse cuando hace unos 20 años se constituyó la sociedad pública Sestao Berri para regenerar urbanística y socialmente la zona baja de Sestao.

Hoy en día el barrio Txabarri-El Sol no sólo se ha transformado a nivel de viviendas nuevas, también se ha mejorado el espacio público e incluso se ha trabajado a nivel social. «Una de las conclusiones más importantes es la importancia de trabajar con las comunidades y estar en el día a día con las personas», defendió Álvarez. Un reto de transformación urbana que en Sestao pasa también por un patrimonio industrial al que «se puede dar otro uso», como se ha hecho con la Escuela de Aprendices o el cuarto de socorro. Porque no se trata solo de «regeneración urbana, sino de recuperación social desde una perspectiva de regeneración turística, social y cultural».
El suelo industrial, una oportunidad

Sociedad ligada a la gran transformación que ha vivido Bilbao en las últimas décadas, Bilbao Ría 2000 afronta actualmente la que podría denominarse la ‘segunda’ evolución de la Villa. «Por volumen del desarrollo –para los próximos 10 o 15 años tenemos más de 500.000 metros cuadrados de territorio metropolitano a desarrollar–, desde mi punto de vista estamos en un momento más potente del que fue en su momento, con un Bellas Artes renacido, con una nueva dirección en el Guggenheim que está planteando su valencia estratégica, y con un posicionamiento cultural muy fuerte; por lo tanto, el concepto de arquitectura, cultura y funcionalidad de los espacios va a venir fuerte», asegura Fran Viñez, director general de Bilbao Ría 2000. Por lo pronto, tres de sus principales proyectos pasan hoy en día por el desarrollo de Urban Galindo, Olabeaga y Punta Zorroza. «Estamos en un momento bonito e ilusionante», recalcó.

