Ayudas para la reforma energética de los hogares
Más de 4.000 hogares de Álava ya fueron rehabilitados en 2022 y 2023 tras recibir subvenciones
Por Jazmín Romero
El certificado energético sigue siendo una materia pendiente para muchas de las comunidades de propietarios en Álava, tanto para los edificio o viviendas particulares. Solo por tener en cuenta, en una década, de las 150.000 viviendas que hay en Álava, 98.000 tendrán que someterse a una reforma sostenible, según se indica en el Registro de Certificados de Eficiencia Energética del Gobierno vasco. De lo contrario, los propietarios de estos inmuebles no podrán vender ni arrendarlos, según lo que establece la normativa europea. Esta regulación refiere que aquellas casas que tengan la certificación energética por debajo de la D, quedarán fuera del mercado.
«Es un reto que ya conocemos y al que, poco a poco, nos enfrentamos. Hay que decir que el liderazgo le corresponde a las propias comunidades de propietarios, como no puede ser de otra manera. Pero sí es verdad que las administraciones tenemos que ser capaces de coadyuvar o de apalancar a que eso sea posible», señala Miguel de los Toyos, viceconsejero de Vivienda del Gobierno vasco.
Ayudas
En esa línea, el Departamento de Vivienda ha impulsado la inversión de 38 millones de euros en la rehabilitación de edificios residenciales y viviendas mediante reformas estructurales (cubiertas y fachadas), accesibilidad (instalación de ascensores) y eficiencia energética. De ellos, 7,5 millones se presupuestaron en 2024 y 26 millones en 2025, 3 en 2026 y 2 en 2027.
El viceconsejero comenta que estas ayudas están a disposición de las comunidades de propietarios para facilitar el cumplimiento de esa directiva y, sobre todo, para mejorar la eficiencia energética de su edificio, lo cual, por un lado, optimiza la habitabilidad y, por ende, el confort y el ahorro en las facturas de consumo. En los dos últimos años, poco más de 4.000 viviendas alavesas han sido beneficiadas con estas ayudas. Y, para 2025 se prevé continuar con estas subvenciones que rozan los 18.000 euros, dependiendo de cada caso.
«Vamos a seguir conservando las partidas presupuestarias que permitan mantener el mismo nivel o, si es posible, mejorarlo, dependiendo del comportamiento de la economía y de la disponibilidad de un presupuesto adicional. Nuestro objetivo es colaborar con las comunidades para que, a este ritmo, las 98,000 que requieren rehabilitación, cada año sean menos».
«Vamos a seguir conservando las ayudas que nos permitan mantener el mismo nivel o, si es posible, mejorarlo»
Encarecimiento
A la hora de proceder con la rehabilitación, las comunidades se enfrentan a retos importantes como son los costes. Y, aunque los precios de materiales se hayan vuelto a atenuar tras la guerra de Ucrania, ha habido un efecto de aumento de estas reformas. Para mitigar este problema, el viceconsejero explica que el Gobierno ha implementado un fondo especial, principalmente para las familias vulnerables. «A estas familias se les incrementa la ayuda para que puedan afrontar el coste que supone para ellas, pero también para que no se convierta en un bloqueo para el resto de propietarios». Si en una comunidad hay vecinos que no pueden hacer frente a los gastos de una obra, se genera un problema que afecta a todos, y el objetivo es que esto no sea un obstáculo para las comunidades.
Monetizar los ahorros de energía
Apostar por el ahorro energético significa implementar medidas que reduzcan el consumo de energía en hogares, edificios y empresas. Desde cambiar las ventanas de una vivienda hasta la rehabilitación completa de la fachada de un edificio, cada intervención puede traducirse en una disminución significativa de la demanda de energía. Pero, además de reducir las facturas, estos ahorros pueden llegar a comercializarse gracias a los Certificados de Ahorro Energético (CAE).
Los CAEs permiten monetizar esos ahorros mediante un documento que puede comprarse y venderse en el mercado. «Reflejan la cantidad de ahorro que un proyecto ha generado, ya sea en electricidad o gas», explica Javier Avendaño, socio y director comercial de Delcae, la empresa acreditada para gestionar este sistema, que llevó a cabo el primer certificado de una comunidad de propietarios en el País Vasco, en Gipuzkoa.
Para obtener un CAE, es necesario contar con un sujeto delegado que «actúa como notario para certificar que el ahorro se ha producido y darle un valor de mercado». En el ámbito residencial, el proceso suele ser sencillo: la empresa que lleva a cabo la mejora energética se encarga de la gestión del CAE. «La comunidad de propietarios cede el ahorro a la empresa rehabilitadora, que a cambio aplica un descuento equivalente al valor del CAE», detalla Avendaño, lo que facilita que los vecinos puedan beneficiarse de los ahorros sin complicaciones burocráticas.


