La Música del Reciclaje, la banda sonora del medio ambiente

Este grupo de niños y adolescentes hace sonar la Quinta sinfonía de Beethoven con un patinete y un tenedor como instrumentos musicales

Por Jazmín Romero

Una lata de galletas que suena en Do; un tenedor en Fa sostenido; y un aluminio viejo convertido en el más perfecto violín. Estos son los instrumentos con los que la Orquesta de la Música del Reciclaje enseña al mundo que las segundas oportunidades también tienen una canción de fondo y lanza un mensaje: actuar en consecuencia de lo que sabemos y creemos. El cambio climático no tiene tregua, y todo lo que hacemos puede sumar o restar años al planeta.

Ecoembes inició este proyecto social en 2014 en Madrid. Se trata de la primera orquesta musical de España que ejecuta instrumentos musicales completamente reciclados. La componen niños y adolescentes que se encuentran en riesgo de exclusión social, y que, a pesar de los obstáculos con los que se han encontrado en sus vidas, han decidido salir adelante a través de la música.

Es un proyecto que demuestra que nada (ni nadie) sobra». Sol Recio Cruz

«Estos jóvenes tienen la ocasión de integrarse en una orquesta profesional y única, ya que está formada por instrumentos reciclados elaborados a partir de latas, sumideros, caja de galletas… De esta forma, se conciencia a los adolescentes sobre la importancia del cuidado del medio ambiente, a la vez que encuentran en la música una manera de salir adelante. Con esto, se aprende que ni los objetivos ni las personas son de usar y tirar», señala Sol Recio Cruz, especialista de comunicación de Ecoembes.

Recio cuenta, además, que lo más especial de estos instrumentos es que tienen un sonido auténtico, teniendo en cuenta la procedencia de cada material. «Los repara el luthier, Fernando Solar, y resultan únicos. Suenan al ritmo de latas y hay hasta un bajo hecho con un patinete. Como puede verse, es un proyecto que demuestra que nadie (ni nada) sobra».

La orquesta dio sus primeros pasos en el barrio de Vallecas, pero poco a poco se ha expandido hasta otras zonas y centros como el CEIP Núñez de Arenas y el Espacio Emma Mujer en Vallecas, la Residencia Materno Infantil de Villapaz, y Aldeas Infantiles en Villalba y El Escorial.

Además, han implementado esta iniciativa en otras ciudades como Valencia, en el Centro de Día de Aldeas Infantiles, y en Granada, a través de la Aldea y Centro de Día de Albaicín.

LOS CONCIERTOS

La misión de esta banda musical está muy arraigada a la reflexión sobre el medio ambiente y a la llamada a la acción que hacen en sus diferentes presentaciones. El más conocido es el anual concierto solidario de Navidad en el que una cantidad importante de personas asiste cada año para ver hasta qué rincón del mundo son capaces de transportarlos con su repertorio. «El del año pasado fue una cita que no quiso perderse la reina Doña Sofía, quien asistió como presidenta de honor del Comité Protector de la Orquesta. Los 140 integrantes de la banda musical, junto a su director, el maestro Víctor Gil, ofrecieron a un teatro abarrotado un variado repertorio musical que les permitió viajar a distintos parajes naturales: las cataratas de Iguazú, la campiña francesa, los fiordos noruegos, la Toscana Italiana, el cañón del Colorado… Esta formación consiguió trasladar al público la gran riqueza natural de nuestro planeta, dando un mensaje claro de que debemos cuidarlo y protegerlo».

Recientemente, han lanzado el proyecto de un vídeo musical llamado ‘Canto a la Madre Tierra’. «Se trata de nuestro particular homenaje a la Madre Tierra. Es una melodía de esperanza, en la que interpretan ‘En la gruta del rey de la Montaña’, de E. Grieg con arreglo de Víctor Gil. Su objetivo no es otro que reivindicar nuestra armonía con la naturaleza y recordar la importancia de cuidar la Tierra en la que vivimos. El rodaje fue una experiencia muy especial para todos  ya que permitió también que pudiesen disfrutar de una bonita jornada en contacto con la naturaleza».

Fotografía del vídeo musical llamado ‘Canto a la Madre Tierra’.

«Los seres humanos y la naturaleza somos una misma persona»

«La primera vez que vi mi violín hecho de latas, no pensé que fuera a sonar. Sin embargo, me quedé muy sorprendida al ver, que aun con sus diferencias, funciona a la perfección como si fuera uno normal», comenta Paola Benítez, una adolescente de 14 años que conoció el proyecto en el colegio al que asistía, después de haber tenido que migrar desde Venezuela junto a toda su familia, hace cinco años. En su caso, siempre había querido tocar este instrumento, sin embargo, no había tenido la oportunidad de hacerlo. La causa de la orquesta la conmueve aún más.

«Me siento muy agradecida de poder trasmitirle a la gente el mensaje del reciclaje, y de la necesidad de cuidar nuestro medio ambiente. Yo siempre pienso que la naturaleza y nosotros somos una sola persona. Si le seguimos haciendo daño, nos los estamos haciendo a nosotros mismos», reflexiona esta joven.

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