El autoconsumo como camino hacia la descarbonización urbana

Las comunidades energéticas son una de las soluciones por las que comienzan a apostar las ciudades del futuro

Laura A. Izaguirre

José Ignacio Hormaeche, director del Clúster de Energía del País Vasco, resumió muy bien el futuro hacia el que deben ir las ciudades en su presentación de la mesa redonda ‘El camino hacia la autosuficiencia energética en las ciudades’: «Son unas grandes consumidoras de energía en las que se integran diferentes tipos de consumidores (residencial, comercios, empresas, servicios, transporte…), y por esa razón y teniendo en cuenta que estamos embarcados en una transición energética que hemos establecido como sociedad a nivel global, en las ciudades nos vamos a enfrentar a retos no sólo técnicos sino también de otra índole».

Porque, tal y como destacó Francisco Rodríguez Pérez-Curiel, responsable del Laboratorio de Transformación Urbana en Tecnalia, «estamos en un contexto de fuerte urbanización del mundo, donde el 70% de la energía se consume en el entorno urbano». Un porcentaje que va a más y que va a obligar a enfrentarse al importante reto de «renovar el que ha sido el motor de crecimiento económico y social de los últimos dos siglos -primero el carbón y luego el petróleo y sus derivados- a fuentes de energía alternativas», añadió Pérez-Curiel.

Una transición energética que tiene indicaciones sociales y económicas muy importantes que hacen que desde hace unos años vayamos aterrizando en un marco regulatorio que va dando pistas de cuáles son los métodos más adecuados: en Euskadi, la ley 4/2019 de Sostenibilidad Energética y la ley 1/2024 de Transición Energética.
Y en ese camino, según el experto de Tecnalia, cuatro son los principales retos.

«Hay que desacoplar la curva que ‘establece’ que a mayor riqueza, más bienestar y mayor consumo, y hacer que crezca la reducción del consumo energético; debemos desvincularnos de la dependencia de fuentes no renovables; renovar todas las infraestructuras obsoletas en el sentido más amplio (incluso viviendas); y luchar contra la desigualdad en la transición energética».

Y en este marco están surgiendo nuevos modelos como las comunidades energéticas. «Se definen como entidades jurídicas que aglutinan pequeños comercios, familias, pymes… en torno a una fuente de generación renovable, y estos socios son los que generan, consumen, comercializan y almacenan esta energía», explicó Ignacio Zubia, responsable de Desarrollo de Negocio en Edinor.

«Surgen de una directiva de la UE que se aprobó hace cinco años y son posibles gracias al decreto del autoconsumo que se aprobó hace cuatro. Lo que esta directiva viene a decir es que la gente tiene derecho a juntarse para generar y consumir su propia electricidad sin que nadie le ponga pegas ni cargas desproporcionadas.», añadió Rafael Larreina, presidente de ‘Red de Comunidades Energéticas’.

Ignacio Zubia

«Las comunidades energéticas fomentan la accesibilidad »

Francisco Rodríguez

«El 70% de la energía se consume en el entorno urbano»

Rafael Larreina

«La gente tiene derecho a generar y consumir su propia electricidad»

Eduardo Lobato

«Hay que llevar la sostenibilidad al transporte urbano, pesado y privado»

El autoconsumo

En el territorio vasco, sólo el 20% de las viviendas tienen su propia cubierta. «Para solventar esta problemática se creó la figura del autoconsumo colectivo, que establece que ya no es necesario que las instalaciones fotovoltaicas estén en la propia vivienda sino que si tenemos una en un radio de actuación de 2 kilómetros nos podemos conectar de manera virtual vía autoconsumo colectivo», puntualiza el experto de Edinor.

«Lo que se busca es que una familia que vive en un piso o un comercio que no tiene su propia cubierta, entre en la comunidad, que se constituye como una asociación sin ánimo de lucro; es como un club energético al que yo me uno, reservo X placas fotovoltaicas, y la energía que genera se me descuenta directamente de la factura eléctrica. Gracias a ello ponemos en mayúscula la palabra accesibilidad tanto a nivel de infraestructura como económico», recogió Zubia.

Un modelo también puesto en marcha por Iberdrola con sus ‘comunidades solares Iberdola’. «Lo que estamos haciendo es buscar edificios cuyos tejados realmente puedan producir mucho más de lo que sus vecinos son capaces de consumir y ‘socializamos’ la energía sobrante; les alquilamos el tejado, les damos el 20% de la energía y el resto se ‘distribuye’ a personas que vivan a dos kilómetros a la redonda y no tienen la suerte de poder poner una placa; les hacemos autoconsumidores», detalló Eduardo Lobato, delegado comercial Zona Norte de Iberdrola.

En definitiva, «el ADN de las comunidades energéticas se puede resumir en tres aspectos: rescatar la electricidad y ponerla en manos de la gente, ahorrar en las facturas y cuidar el planeta», las definió Larreina. Pero va más allá, porque también «hacen a la gente consciente de lo que es gestionar y consumir su propia electricidad, y eso les convierte más eficientes; y apuesta por una filosofía de Km0 para contribuir a paliar un problema tan importante como las pérdidas energéticas que se producen en el transporte de la electricidad, que pueden ser del 20%», destacó Larreina.

El transporte

Otro de los retos ineludibles en la descarbonización de las ciudades «es centrarse en los sectores donde más se consume, y aquí es donde es básico el sector transporte», sentenció Lobato. Y en ese sentido, «no se trata sólo de poner puntos de recarga, que también, sino de llevar el transporte sostenible a todo el mundo que pueda: tanto en lo que respecta al transporte urbano, como al pesado y el privado, para lo que tenemos la mayor red de recarga de España», destacó el experto de Iberdrola.

Y lo que es más, «también estamos enfocándonos mucho en la electrificación de grandes yates y buques en el período en el que están en puerto, ya que ahí contaminan mucho y es muy importante tener una tecnología que permita que en ese momento puedan estar enchufados a una red de energía renovable», concluyó Lobato.

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