«El peligro de la enfermedad renal crónica está en que comienza sin aviso»

El presidente de la Sociedad Española de Nefrología destaca la detección precoz de la ERC y señala la prevención como la mejor medicina

Por Jazmín Romero

Si en este momento sales a la calle y ves a un grupo de siete personas, probablemente uno de ellos padece Enfermedad Renal Crónica (ERC). Se estima que en España siete millones de personas, es decir el 15% de la población, conviven con esta enfermedad; lo más preocupante es que más de la mitad lo desconoce.

«Los factores que en general condicionan el desarrollo de la enfermedad renal son las patologías crónicas: diabetes, hipertensión, obesidad y la enfermedad cardiovascular, a la que también se pone mucho énfasis, porque cuando falla el corazón, también falla el riñón y viceversa», explica el presidente de la Sociedad Española de Nefrología (SEN), Emilio Sánchez.

El envejecimiento también afecta a la función renal. «Según van pasando los años, el órgano se vuelve más sensible a cualquier afección», añade el doctor. Por género, los datos de la SEN indican que dos tercios de las personas que llegan a diálisis o trasplantes son varones. «Esto está asociado a que, en general, los hombres padecen de un mayor índice de obesidad, fuman más y la enfermedad cardiovascular es más frecuente en ellos. Además, mientras la mujer tenga la menstruación, siempre va a estar protegida desde el punto de vista cardiológico y renal, por lo tanto es menos frecuente que desarrolle estas enfermedades», apunta.

Enemigo invisible

No hay nada peor que pelear contra aquello que no se ve. Y el mayor problema de la ERC es que suele avanzar sin síntomas comunes. El paciente podría encontrarse en un estadio muy avanzado sin siquiera sospecharlo. «Los síntomas varían mucho y son muy inespecíficos. ¿Quién se pone a pensar que tiene una ERC por un cansancio, falta de apetito, algunas náuseas o piernas hinchadas?», señala el doctor Sánchez.

«Además del colesterol, también estemos atentos a cómo están nuestros riñones»

Emilio Sánchez | Sociedad Española de Nefrología

Esta falta de alarma impulsa a la SEN a desarrollar estrategias de diagnóstico precoz, sobre todo en los perfiles más propensos. «Queremos que los servicios de salud implementen un análisis de detección de enfermedad renal crónica, igual que se hace con el cáncer de colon o de mama. Nuestra propuesta es que se invite a personas a partir de los 50 años y con factores de riesgo a hacerse un cribado de esta patología». Explica que la prueba es sencilla: basta una gota de sangre y otra de orina para saber si existe prevalencia, y su coste es de apenas 90 céntimos.

«La buena noticia es que hemos conseguido que el Ministerio de Sanidad incorpore la ERC a la estrategia para el abordaje de la cronicidad 2025-2028, con lo cual las comunidades autónomas van a recibir esta orden ministerial», adelanta. «Ahora lo importante es generar mayor conciencia: que además de preocuparnos por el colesterol, también estemos atentos a cómo se encuentran nuestros riñones», exhorta el doctor.

El mejor tratamiento

«El mejor tratamiento para la enfermedad es no tenerla», insiste el doctor Sánchez. Esto supone practicar hábitos de vida saludables: cuidar la dieta, volver a la cocina tradicional con frutas, verduras, legumbres y poca sal, evitando los ultraprocesados.

«Muchas veces nos sale mejor comprar comida precocinada, pero la mayoría de estos alimentos llevan aditivos ricos en sales de fosfato, perjudiciales para el cuerpo y para la piel», advierte. Otro aspecto fundamental es la hidratación. «Los riñones necesitan líquido para funcionar porque eliminan las toxinas del cuerpo, pero diluidas en agua. Hay que beber alrededor de litro y medio al día. Cuando hablamos de beber, hablamos sobre todo de agua, no podemos sustituirla por refrescos».

El doctor Sánchez también alerta sobre la suplementación innecesaria de vitamina D. «Los suplementos hay que tomarlos cuando hay déficit. Esta vitamina es importante, pero si nos pasamos recibiendo calcio y fósforo, se pueden calcificar partes del cuerpo que no deberían, como válvulas del corazón o arterias». El ejercicio también es clave. «Dedicar al menos 150 minutos a la semana a caminar, nadar o hacer gimnasia de mantenimiento ayuda mucho al cuerpo y previene la obesidad».

Por último, recuerda que España cuenta con tratamientos avanzados que reducen la progresión de la ERC. «Pero para eso es importante saber quién la tiene. Animamos a la ciudadanía a hacerse los análisis: no molestan, no hay listas de espera y ayudan a ofrecer atención temprana, para que menos personas lleguen a diálisis, trasplantes o fallezcan por culpa del riñón», concluye.

Datos sobre la ERC

» 7 millones en España padecen Enfermedad Renal Crónica

» 50% de los afectados no lo sabe

» 2 pruebas de orina y sangre detectan la ERC

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