La enfermedad «pediátrica» que mató a 150.000 personas en tres años en España

El Plan Integral contra el Tabaquismo «se hace urgente», en un contexto en el que cada vez son mas jóvenes los que comienzan a fumar

Por Jazmín Romero

Durante los primeros tres años de la pandemia en España, se registraron 120.000 muertes atribuidas a la Covid-19. En ese mismo lapso, el tabaquismo se cobró la vida de 150.000 personas. «Este dato evidencia una pandemia que pasa desapercibida, pero que impacta en nuestras familias y amigos. Es por ello que más que nunca urge la aplicación del nuevo Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo (2024-2027)», señala Joseba Zabala, médico de salud pública y miembro de la Sociedad Vasco Navarra de Prevención del Tabaquismo (Aireberri). Dicho documento fue aprobado por Sanidad el pasado 5 de abril y, entre otras cosas, propone medidas para ganar espacios sin humo, y ha sido aceptado en medio de mucha controversia por parte de las comunidades.

La urgencia de la aplicación de esta nueva hoja de ruta «no normativa», también tiene que ver porque desde el 2010, a nivel nacional no se había tomado ninguna determinación en contra del tabaquismo. «Precisamente, la efectividad de una herramienta de salud pública tiene que ver con su adaptación a los tiempos, y la ley vigente estaba completamente caduca. Esto hace que nos quedemos en la cola en progresos que ya tienen el resto de países del entorno con respecto a la problemática», apunta Zabala.

En la actualidad, países como Francia, Italia, Holanda, Finlandia o Reino Unido han incorporando en sus estrategias de salud la ‘desnormalización del tabaco’. «Para que, en un plazo no muy lejano, las nuevas generaciones no accedan a ello tan fácilmente. Muy por el contrario a lo que sucede aquí, que vas a un estanco y el precio medio de una cajetilla son 5 euros, una de las más baratas de toda Europa, cuando al otro lado del Bidasoa son 11 euros». Situación a la que precisamente intentará hacerle frente el nuevo borrador de Sanidad, incrementando el precio de los cigarrillos y similares a través de medidas fiscales, «pues seguimos en niveles ridículos».

Los testimonios

Marian Quiñones (Bilbao)

«Comencé a fumar a los 16-17 años, ni siquiera recuerdo por qué lo hice. En mi familia nadie fuma, pero mis amigos de esa edad sí que lo hacían y seguro que viene por ahí. Al principio, los fines de semana, comencé con una cajetilla hasta que poco a poco aquella cantidad dejó de saciarme. Ahora tengo 50 años, y, después de 36 años, estoy en el proceso de dejarlo. En definitiva, no es fácil, a la Marian de 16 quizás le aconsejaría que no pruebe el cigarro».

María Insaurralde (Getxo)

«Llevo fumando desde hace un año. Tengo 19, y comencé a hacerlo como una forma de canalizar todo mi estrés. Al principio es cierto que lo hice por la influencia de mis amigos, después cada vez que salía de fiesta, hasta que poco a poco comienzas a depender de esto. A día de hoy, y dependienendo de cómo me siento, puedo llegar a consumir 10 cigarrillos al día, y es lo único que me da tranquilidad. Pienso dejarlo en algún momento, aunque no por ahora».

Marientxu Aguirre (Bilbao)

«A los 15 años, por no querer quedar fuera del grupo, comencé a fumar con los compañeros del instituto. Hoy, con 20, siento que ya no puedo vivir sin el tabaco. De hecho, después del café es lo primero que consumo en el día. Y sí, tengo conocidos que han sufrido problemas graves por el cigarro, pero a veces esa advertencia no es suficiente para dejarlo. Hasta que te pase algo, pienso, vamos. Es difícil cuando todo de ti, como la tranquilidad, concentración… depende de si fume o no».

Medidas

En este sentido, el nuevo Plan Integral, más bien se configura como una propuesta de actualización y endurecimiento de la ley 42/10. Sin embargo, «debe apostar por establecer estrategias múltiples y debe ser, sobre todo, un plan de choque que abarque, desde la cesación de quienes fuman, ya que sabemos que la mitad morirán a consecuencia del tabaco, a otras acciones que busquen disminuir la prevalencia del tabaco. Es decir, impedir que no haya un relevo de nuevos fumadores». Muy en especial en Euskadi, donde el inicio al tabaco «comienza a la edad pediátrica de 14 años». En este sentido, la CAPV se posiciona como una de las comunidades con mayor cantidad de fumadores que empiezan en este rango de edad. Del 100% de las personas que fuman, el 95% se inició desde muy joven. «Estadísticamente, una persona que pasa los 18 años sin probar el tabaco es muy difícil que se anime a fumar», señala el médico.

Fiscalidad

Por la venta de tabaco en España, Hacienda viene a recaudar cerca de 7.000 millones anuales, ¿pero realmente cuánto le cuesta a la salud pública atender las enfermedades que causa el tabaco? «Solo con las enfermedades derivadas, como EPOC, asma, la enfermedad coronaria, la enfermedad cerebrovascular y el cáncer de pulmón superamos los 7.500 millones de euros, y me quedo corto. Si tenemos en cuenta los costes indirectos, como las bajas laborales asociadas, la acumulación de basuras, los incendios producidos por colillas… superamos los 15.000 millones. Esto, además, de que el impuesto no lo paga la industria, sino el propio fumador con el 80% del coste de las cajetillas. La imposición fiscal es, justamente, el talón de Aquiles de la actual normativa».

En este sentido, Zabala considera que la política fiscal actual «juega muy a favor de las tabaqueras». «La pregunta que nos hacemos desde la Sociedad Aireberri es ¿cuánto de todo ese dinero que se recauda se destina a la prevención del tabaquismo? Por poner un ejemplo, Francia ya en 2016 estableció un gravamen a la industria por el que parte del dinero recaudado se dirige a financiar todas sus consecuencias; por un lado, a crear un fondo para el tratamiento de los afectados y, sobre todo, a la prevención, blindando la dificultad del acceso de los jóvenes».

«Hace unos días la ciudad de Turín ha prohibido fumar al aire libre a menos de cinco metros de otras personas. No es de extrañar, Milán ya estableció esta distancia de seguridad en 10 metros». Claro está que el costo del tabaquismo no sólo es sanitario, sino también medioambiental. El 5% de toda la desforestación del planeta es a causa de la producción del tabaco, que es una de las industrias más contaminantes desde el cultivo de la planta, el secado, el fumado y finalmente las colillas. Así lo entienden en Reino Unido, que ya debate en la cámara de los comunes el proyecto de ley ‘Polluter pays’ (quien contamina, paga), refiriéndose a la compensación que la industria tabaquera debe asumir por el impacto del tabaco a todos los niveles.

«Nos estamos jugando el futuro de las nuevas generaciones»

No es lo mismo comprar una cajetilla de cigarrillos de colores ‘fashion’, que adquirir un paquete neutro, que sea capaz transmitir visualmente su «toxicidad y veneno». «Desde la Sociedad Vasconavarra para la Prevención del Tabaquismo, creemos que el nuevo plan contra el tabaquismo debe establecer medidas para disuadir su consumo a través del marketing. Llevamos siete años de retraso respecto a Francia y Reino Unido, que ya aplican la venta de paquetes de color verde kaki, salta a la vista lo que es», sentencia el experto Joseba Zabala.

joseba zabala
Joseba Zabala

Otra de las actuaciones «imprescindibles» del nuevo borrador, pero que ha generado una gran controversia, son los nuevos espacios sin humo. «Es urgente ganar más espacios de convivencia tanto en las terrazas de bares, como en los sitios abiertos. La cuestión de la hostelería no es solo por salud para los clientes, sino por seguridad laboral de las más de 1.200.000 personas que trabajan en bares y restaurantes, que están expuestas de forma obligada a los cancerígenos del humo del tabaco».

«La ley del tabaco en este sentido vive un completo incumplimiento en el País Vasco y en el conjunto de España por falta de voluntad política». el experto afirma que el nivel de contaminación por esta sustancia, principalmente en las terrazas de bares, supera 8 veces los estándares de calidad de aire, establecido por la OMS. «Estamos hablando de derechos humanos, y la ley debe reconocer y priorizar el derecho de quien no fuma. Pero además de todas estas medidas, este proyecto de ley también debe tener un soporte y una viabilidad económica que debe de ser asumida por la propia industria del tabaco», recuerda el portavoz de Aireberri. «Nos jugamos el futuro de las nuevas generaciones».

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