Los 5 minutos entre la vida y la muerte

Desde un atragantamiento hasta un paro cardiaco. ¿Sabes cómo proceder ante estos accidentes que, en cuestión de poco tiempo, pueden producir el fallecimiento de un ser querido?

Por Jazmín Romero

¿Cuántas son las posibilidades de sufrir un paro cardiaco, un atragantamiento o un accidente de tráfico? Miles. Las razones podrían estar sujetas a problemas físicos, pero también suceden al azar y cuanto menos uno se lo espera, se puede encontrar con un escenario en el que un familiar sufra cualquiera de estos infortunios. Tener conocimientos de primeros auxilios puede trazar la diferencia entre la vida y la muerte; la respuesta inmediata basada en una formación preventiva ayuda a reducir en un 50% los fallecimientos producidos a causa de un accidente.

«Por eso es importante que la mayor cantidad de personas tengan conocimientos de primeros auxilios. Hay que tener en cuenta que, en el caso de una parada cardiorrespiratoria, el tiempo de respuesta es de menos de cinco minutos. Si en ese momento alguien sabe cómo actuar, y procede para dar tiempo a la llegada de los servicios de emergencia, puede ser la diferencia entre que la persona fallezca o permanezca con vida», señala Iñako Ibáñez, responsable de formación de la Asociación de Ayuda en Carretera (DYA).

Señales de un ictus/ACV

Ante un accidente cerebrovascular o ictus, existen dos situaciones: «de urgencias y emergencias», explica Ibáñez. Identificar las señales de alarma y realizar un aviso precoz al 112, es lo más importante. Para estar precavido, los signos de un ictus son; pérdida de la fuerza en las extremidades; pérdida de la visión sin motivo aparente; desviación de la comisura labial; problemas a la hora de hablar, y comprender palabras sencillas; y la aparición brusca e intensa del dolor de cabeza. «Con uno o varios de los síntomas, ya se debe avisar», refiere el experto.

Atragantamientos

En el caso de un atragantamiento, y si se trata de un adulto, el primer paso es dejar que tosa, siempre y cuando se encuentre en un estado consciente. «No hay que dar nunca golpes en la espalda porque esto produce una vibración y estamos metiendo el objeto mucho más adentro. Si el afectado ha dejado de toser, o en el caso contrario, no puede hacerlo, debemos ayudarlo a que lo haga». Comenta que en este escenario, se deben dar cinco golpes enérgicos entre las escápulas en el centro de la espalda, seguidos de cinco compresiones abdominales. Si el objeto no se expulsa, alternar cinco golpes en la espalda, y cinco comprensiones abdominales. «En caso de pérdida de conciencia, se debe iniciar la maniobra de reanimación con la mayor inmediatez posible para aumentar las posibilidades de supervivencia», advierte.

Si se trata de niños, las consideraciones son cruciales. La técnica Heimlich se aplica de manera similar a la de los adultos, pero con la diferencia de utilizar una mano en lugar de dos y realizar los movimientos hacia arriba. En el caso de bebés, se emplean golpes en la espalda con dos dedos y compresiones torácicas en la zona del corazón. Es fundamental ajustar la fuerza de las maniobras al tamaño del niño para manejar efectivamente cualquier situación de atragantamiento.

En general los atragantamientos suelen ocurrir a causa de un alimento.
En general los atragantamientos suelen ocurrir a causa de un alimento.

Proceder ante un paro cardiaco

En el caso de una parada cardiorrespiratoria, se puede aplicar la técnica de RCP (Reanimación Cardiopulmonar). Explica que lo primero que debemos hacer ante una persona que ha perdido el conocimiento es comprobar su estado de inconsciencia, intentando moverla suavemente para ver si responde. Si no lo hace, debemos realizar la maniobra de frente-mentón y verificar la respiración. Para ello, podemos colocar una mano sobre su abdomen o acercar nuestra cara a la boca y nariz del paciente. Si no hay respiración, lo siguiente sería realizar compresiones torácicas. El punto de compresión correcto está en la línea intermamilar sobre el esternón. «Debemos realizar compresiones a un ritmo de entre 100 y 120 por minuto de manera continua, hasta que lleguen los servicios de emergencia», detalla Ibáñez.

Las compresiones torácicas son fundamentales durante una parada cardiorrespiratoria.

El uso de un desfibrilador

Aprender a utilizar un desfibrilador también puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. «La idea del futuro es que los desfibriladores estén por la calle». Aunque, en diversos puntos de Bizkaia, ya se encuentran a la orden de los vecinos. «De cara a una muerte súbita, lo importante es saber usarlo. No es peligroso; cualquier persona lo puede manipular, siempre y cuándo siga correctamente las instrucciones».

Encienda el desfibrilador y siga las instrucciones de voz, preparando el pecho de la víctima y aplicando las almohadillas.

Convulsiones

En el caso de que una persona sufra cualquier ataque de convulsión, es fundamental saber qué no hacer ante las convulsiones. El experto enfatiza que «nunca hay que sujetar a la persona, o ponerla boca abajo, tampoco meter cosas en la boca, como comúnmente se tiende a hacer para proteger la lengua, ya que esto podría generar un fallo respiratorio». «Simplemente –prosigue– lo que tenemos que hacer es apartar todo lo que haya alrededor para evitar que se golpee con cualquier objeto, colocar algo blandito en la cabeza y dejar que convulsione». Aclara, además, que la aparición de espumas en la boca tampoco es ninguna señal de peligro. «Simplemente, es saliva; como el cuerpo está en constante ejercicio, se produce una hipersalivación. Aquí lo importante es medir el tiempo para saber cuánto lleva convulsionando». Una vez que termine, colocar a la persona en posición lateral de seguridad, señala

Quemaduras

Sufrir alguna quemadura en el hogar suele ser muy habitual. «Si es una afección de primer grado, se debe evitar la aplicación de remedios caseros como el uso de aceites, clara de huevo o pasta dental». Se debe enfriar la zona, sumergiéndola bajo agua durante unos 10 o 15 minutos. En caso de no poder hacerlo, remojar por encima de la zona afectada con un chorro de agua. Y aplicar algún hidratante. Aconseja proceder de la misma manera si la lesión es producida por el sol. «Si hay ampollas o demás, acudir a un centro sanitario».

Accidente de tráfico

Ante un siniestro en carretera, lo primero que debe ponerse en práctica es la actuación llamada ‘PAS’, «que consiste en protegernos a nosotros primero, llamar al teléfono de emergencias y asegurar esa zona para socorrer». Una vez dado el aviso al 112, intentar tranquilizar a la víctima. «Debemos tener en cuenta que si el herido está sangrando, cuanto más rápido lata el corazón, mayor será el desangrado, por lo que es importante trasmitirle esa calma». Lo segundo sería abrigarlo, porque en ocasiones, a raíz del mareo y del cambio de temperatura, empiezan a coger frío. «Nunca darle de comer ni de beber en esa situación, y tampoco moverlo hasta que lleguen los servicios de rescate», advierte Iñako Ibáñez.

¿Dónde recibir formación de primeros auxilios?

La DYA se encarga de impartir una amplia gama de talleres gratuitos sobre primeros auxilios. Desde técnicas de reanimación, atragantamientos, quemaduras… Estos talleres están dirigidos a personas de todas las edades, a partir de los catorce años. Actualmente, analizan la posibilidad de organizar talleres específicos para las familias, con el fin de brindar un programa de formación integral. Este proyecto incluirá actividades interactivas para niños, y entrenamiento de rápida actuación para los padres. Además, cuentan con diversos cursos que se imparten de forma grupal en instituciones, organizaciones y empresas.

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