Apoyos residenciales, mucho más que una necesidad para adultos con discapacidad intelectual

En Bizkaia existen más de 1.500 plazas para estas personas, entre temporales y permanentes

Por Leire Fernández

Todos los padres sienten cierta preocupación por el bienestar de sus hijos según estos van creciendo, pero mientras para las familias de niños neurotípicos esa preocupación disminuye según van creciendo y se van asentando, en el caso de los padres de personas con discapacidad intelectual no es así. Por ello tener en cuenta cuáles pueden ser sus necesidades cuando sean adultos y no cuenten con la presencia paterna es importante. «La preocupación por los hijos es generalizada, solo que cuando los hijos no tienen discapacidad se van rebajando según nos van necesitando menos. Pero en el caso de la discapacidad intelectual, donde las personas van a necesitar apoyos para la toma de decisiones (quiénes son buenas compañías, qué te conviene, apoyos laborales, familiares, cómo te vas a relacionar en pareja, apoyos domiciliarios, cómo te vas a organizar económicamente, si vas a necesitar residencia y de qué tipo…) la preocupación se mantiene siempre. Y cuando los padres van cumpliendo años y ven que no van a poder seguir ofreciendo los apoyos es cuando se hace más preocupante», comenta Cristina Mendieta, trabajadora social de BBK Saioa Gorabide.

En Bizkaia existen diferentes tipos de apoyos residenciales, desde residencias 24 horas, pasando por viviendas de aquellos que necesitan ayuda, pero por ejemplo trabajan fuera de casa o las viviendas de vida semiindependiente «que necesitan apoyo pero hacen vida más o menos normal; se les asigna una plaza u otra según las necesidades de la persona». Actualmente en el territorio existen 1.552 plazas forales en residencias o viviendas adaptadas para personas con un 33% o más de discapacidad; 1.171 plazas en centros de día y 1.271 plazas en centros ocupacionales, de las cuales 1.042 son ordinarias y 229 son plazas de envejecimiento.

1.552

plazas forales existen en Bizkaia.

Cómo acceder

Pero ¿cómo se puede acceder a estas plazas? En el caso de las estancias permanentes se deberá realizar lo primero de todo la valoración de dependencia y solicitar el recurso en el programa de atención individualizado, así como tener reconocido un grado de dependencia mayor o igual al 33%. Si se cumplen estos requisitos se pasa a formar parte de una lista de espera hasta encontrar el centro idóneo para cada persona.

Si se diera el caso de que sobreviniera una urgencia y no se hubiera hecho aún la solicitud de estancia permanente o la persona estuviera aún en la lista de espera, se le adjudicaría una estancia temporal hasta que surgiera una permanente acorde a sus características. Una vez adjudicada una plaza, se tienen 3 meses prorrogables para adaptarse a la misma. Además, se pueden solicitar traslados entre distintos centros, siempre y cuando se cumpla el perfil. Por otro lado, los residentes pueden ausentarse en caso de un ingreso hospitalario, mediante el cual solo abonarán el 20% del precio correspondiente; y durante las vacaciones, un mes en verano y 15 días en Navidad y en Semana Santa, durante las cuales abonarían el 40% del precio.

« Cuando los padres van cumpliendo años y ven que no van a poder seguir ofreciendo los apoyos es cuando se hace más preocupante»

Estancias temporales

Por otro lado, existen momentos en los que los cuidadores precisan descansar o situaciones puntuales en las que no pueden hacerse cargo de su hijo o familiar. Para esos casos existen las denominadas plazas de respiro, que pueden ser de 15 días o de fin de semana. En total, existen 85 plazas de respiro para personas con discapacidad intelectual repartidas en 12 centros residenciales convenidos o con gestión directa de la Diputación de Bizkaia. De estas 85 plazas, 32 son de fin de semana y 53 de quincenas.

Uno de los centros que cuenta con este tipo de recurso es la residencia Ola, ubicado en el complejo del mismo nombre que tiene BBK en Sondika y gestionado por Gorabide. «El centro lleva funcionando desde 2005 y tenemos plaza para 28 usuarios con discapacidad intelectual», explica su directora Azucena Herrero. «Toda la gestión de las plazas, de las estancias, siempre se hace a través de Diputación, es quien indica qué personas van a venir, en qué quincena, cuánto tiempo van a estar…», detalla Herrero. Las trabajadoras sociales del Servicio BBK Saioa Gorabide, por su parte, asesoran y ayudan a las familias durante todo el proceso.

Las familias pueden pedir hasta seis quincenas al año por situación de descanso, pero en el caso de las que acuden por una situación de urgencia es diferente. «Hay algunos usuarios a los que les llamamos de no retorno porque puede darse que su cuidador haya fallecido y estarán aquí hasta que puedan tener acceso a una estancia permanente. En otros casos, no se sabe la duración de la estancia porque pueden ser por causas que no van a cambiar en tiempo y pueden estar unos meses o un año, por ejemplo», especifica la directora.

¿Cómo funciona un centro como la residencia Ola?

En cuanto a la organización del centro en sí, cuentan con tres grupos designados con colores: azul, verde y naranja; el azul y el verde son unidades de 10 personas y el naranja son de 8. «Cada uno de estos grupos tiene un espacio de convivencia, un salón, una cocina, un office, sus habitaciones, que pueden ser individuales o dobles, sus baños… es como una casita independiente. Y, por supuesto, cada grupo cuenta con el apoyo de profesionales de atención directa día y noche», explica Azucena Herrero.
«Los profesionales comienzan el día con aseos, duchas, desayunos y luego durante la mañana se realizan talleres ocupacionales. Después de comer hay gente que se echa la siesta, y a la tarde estaría más enfocado a toda la actividad de ocio, como salidas, por ejemplo, dependiendo de la temporada se hacen más actividades en el exterior o menos», detalla la directora. «No es estar ahí sin más, sino que tienen unas actividades para ellos, ocupar su tiempo y que se programan en función de las personas que vayan a estar», destaca.

La entrada en Ola siempre se produce el día 1 y el día 16 de cada mes, salvo las urgencias. «Caiga como caiga, sea festivo, sea lunes, domingo… da igual. Los días 1 y los días 16. Entonces cada quincena va a haber presencia de personas muy diferentes y se organiza esa quincena en función de las personas que vayan a estar. Por gustos, intereses, edad. Cada quincena ponemos el contador a cero. Distribuimos los grupos y en función de las personas vamos adaptándonos a sus necesidades, intereses, gustos y demás».

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