«Necesitamos volver a recuperar la pasión por la cultura»

Reguera defiende que los ciudadanos de una sociedad democrática deben estar formados en educación humanística, «innovar menos y leer más»

Por Laura A. Izaguirre

Llegar al despacho de una persona que tiene poder de decisión en temas culturales y que no haya un libro en toda la estancia es, a juicio del escritor y gestor cultural Galder Reguera, el ejemplo de cómo está hoy en día el sector de la cultura. ¿La solución? «No lo sé, pero sí sé que leer te hace mejor ciudadano y mejor persona», admite.

Estamos inmersos en un momento en el que parece que innovar es sólo sinónimo de digitalización, tecnología e ideas ‘locas’. ¿A veces menos es más?
Hay que innovar menos y leer más. En el caso de la literatura, por ejemplo, cada vez se tiende a crear formatos que parece que van a salir bien, pero intentando innovar, al final la jodemos. Y seguramente en cultura no está todo inventado, pero creo que tampoco está mal como está.

¿Por dónde crees que hay que empezar?
Siendo conscientes de la importancia que tiene la cultura. En una sociedad democrática los ciudadanos no sólo deben recibir formación técnica y práctica sino también deben estar formados en educación humanística, que cada vez es más escasa. No hay empatía ni conocimientos de historia, por ejemplo, porque se han ido quitando los programas educativos humanísticos. Hace unas semanas se hizo viral la publicación de una chica que decía «No eres peor si ves ‘La isla de las tentaciones’», y es cierto, en parte. Porque sí eres ‘peor’ si sólo ves ‘La isla de las tentaciones’. Todos (o la inmensa mayoría) vemos telebasura, es un hecho, pero sólo ver eso te muestra una realidad que no es. Tenemos que leer y ver más cosas porque la distancia que te dan otros conceptos te va a hacer disfrutar más.

Hay que tener en cuenta que hay que ‘moverse’ entre generaciones totalmente antagónicas: las mayores, más pausadas, de papel y boli; y las jóvenes, de contenidos rápidos y pantallas. ¿Cómo darles respuesta a ambos?
Hay que tener en cuenta que los que están tomando las decisiones de lo que ven, de lo que estudian, de lo que leen los jóvenes son precisamente las personas mayores. Y, además, aquí hay una importante cuestión de género porque, por ejemplo, en los clubes de lectura quienes participan son básicamente mujeres, apenas hay hombres, así que ahí también pasa algo. Hay que mostrar y demostrar que para decidir sobre cultura o sobre el modelo cultural es necesario conocerlo, y eso se hace en base al criterio, que es algo que no te lo da la formación reglada sino el interés. No puede ser que vayas al despacho de una persona con poder de decisión sobre el ámbito cultural y que no tenga ningún libro en toda la estancia, por ejemplo. Pero lo cierto es que es un agujero en el sistema que también queda patente con el hecho de que muchos compañeros escritores malviven porque las personas que en su mayoría manejan el panorama cultural se mueven más por el dinero y por la ‘literatura del yo’.

¿Cómo se puede volver al ‘buen’ camino?
Para trabajar en cualquier ámbito debes conocerlo todo, no permitirte que te pillen fuera de juego. Por ejemplo, si trabajas en sector de la automoción, no puedes no saber qué es un ABS. Cuando mi hijo me dice que de mayor quiere dedicarse a los videojuegos, yo le digo que no se trata sólo de jugar sino de darle la vuelta, de conocer cómo se ha hecho ese juego y de ver todo lo que hay detrás. Es decir, como me decía mi padre, «hagas lo que hagas en la vida, sé el mejor haciéndolo». En el caso de la gente que nos dedicamos a la cultura, somos unos apasionados. Yo no me acuerdo del nombre de un compañero con el que llevo 17 años trabajando pero sí que me acuerdo de los nombres de personajes o situaciones de una novela. Y eso se está perdiendo. Necesitamos volver a recuperar la pasión por la cultura y puede que haya que hacerlo a través de un acto subversivo o de rebelión como coger un libro –pero no un libro ‘práctico’ sino una novela que puedas hacer tuya de una forma prolongada en el tiempo–. Porque leer te hace mejor ciudadano y mejor persona. Y que quienes mandan en este sector hagan caso a las personas que nos dedicamos a ello.

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