«Copenhague está de moda; la ciudad está captando nuevos y jóvenes habitantes»
Cada año se incorporan 600 habitantes a la ciudad y la media de edad se sitúa en 37 años
Por Leire Larrazabal
Copenhague es un buen ejemplo de cómo se puede evolucionar hacia un modelo urbano más sostenible, inclusivo y resiliente. Patricia Álvarez es asesora en la Embajada de Dinamarca en España, y participó en el congreso de Ciudades del Futuro.
Copenhague ocupa 92 kilómetros cuadrados y tiene 669.000 habitantes, esto es, 7.940 habitantes por metro cuadrado, «por lo que es una ciudad concentrada», describió. Calculan que cada año se incorporan a la ciudad 600 nuevos habitantes, y la media de edad es muy joven, de 37 años, «una característica que la diferencia bastante de otros lugares», puntualizó. «Copenhague está de moda. Las ciudades están de moda», recordó Álvarez. Lo dicho, la población va creciendo y la ciudad está captando nuevos y jóvenes habitantes. Por lo tanto, el ritmo de crecimiento ha sido bastante alto pero esperan que se vaya estabilizando hacia 2045.
Entre los años 70 y 80 la crisis del petróleo afectó mucho a la ciudad porque era muy dependiente de los terceros países y eso provocó la ‘expulsión’ de muchas personas, «la ciudad entró prácticamente en bancarrota, pero pese al difícil panorama que se sufrió por esa década, el país ha sabido sobreponerse», recordó.
Como ciudad portuaria que es, y Álvarez que es bilbaína, aseguró que «uno y otro tienen muchas similitudes». Así, las áreas de oportunidad, en los que el Ayuntamiento danés se esmera para saber por dónde puede crecer la ciudad, han encontrado un importante filón en las zonas industriales o portuarias, que según han ido liberándose han dejado lugar a parques, viviendas…
Hoy en día la estampa del puerto de Copenhague es espectacular, con miles de personas que utilizan la zona portuaria para darse un chapuzón y tomar el sol. «Todo se ha convertido en espacio recuperado para la ciudad y se ha tratado de mantener el patrimonio arquitectónico industrial», se alegra la asesora de la Embajada de Dinamarca en España. Y los daneses tienen muy claro que tal y como dijo Lars Jensen, «primero hay que pensar en la vida urbana y más tarde en el espacio urbano y sus edificios».
La multifuncionalidad es otra característica en Copenhague. «Los daneses son muy pragmáticos y tratan de optimizar los recursos al máximo; se maximizan el uso de los espacios, se flexibiliza y se ahorra», dice Álvarez. La ciudad no persigue construir torres gigantescas. Nada más lejos. «Quieren mantener la escala, nada de levantar torres a lo loco, sino mantener, aunque haya algunos edificios singulares. Desean mantener la tipología de manzanas y también les dan mucha importancia al mantenimiento del patrimonio. Un ejemplo es la antigua fábrica de Calsberg, que aunque se ha regenerado, se ha mantenido todo lo que se ha podido de las instalaciones antiguas. Es más, aunque se hayan empleado nuevos materiales, siempre fieles al estilo y la personalidad de la ciudad», puntualizó.
Zonas abiertas y amables
Las Edge Zones cobran especial relevancia en Copenhague. «La parte que conecta el espacio privado con el público, y la obsesión que tiene el Ayuntamiento es que esas zonas sean abiertas y amables, que a la altura de la vista haya espacios abiertos, sin obstáculos como muros, y que haya naturaleza y espacio público. De esta forma, que tú puedas estar delante de un edificio lujoso y sentarte a leer un libro o a tomar el sol o a bañarte», describió la experta. Otra cosa muy común, que se asemeja a los patios de la España de los 60 que la gente sacaba las sillas a la calle, en Copenhague es bastante frecuente en los barrios residenciales y en las callejuelas. Así, «el que pasea por esa zona ve vida, vegetación y comparte el espacio privado», añadió. Una ciudad que fomenta la biodiversidad. «Los jardines en Copenhague son salvajes, se trata que sean naturales, autóctonos y que no requieran de mucho mantenimiento», enfatizó.
«El 75% de los desplazamientos por la ciudad se realizan andando, en bicicleta o transporte público»
Patricia Álvarez | Asesora en la Embajada de Dinamarca en España
Por lo que respecta a la vivienda, la pública de alquiler es del 19%, la propiedad privada 22%, privada en alquiler 30% y la vivienda cooperativa es el 28%. «El 90% son apartamentos, ya que desde la administración se tiende a lanzar el mensaje de que es una ciudad con mucha gente, por lo que tienen que tener menos metros cuadrados de vivienda», explicó.
Movilidad, transporte y emisiones
La movilidad es otro punto a abordar. El 75% de los desplazamientos por la ciudad se realizan andando, en bicicleta o en transporte público. Es más, el 50% de los viajes a diario al trabajo, al colegio… se hacen en bicicleta. «Los daneses son muy amantes de la bicicleta y al ser una ciudad muy plana, para ellos es la mejor solución de movilidad. Es una ciudad de ciclistas pero no exenta de complicaciones, ya que en Copenhague hace mucho frío y nieva, pero ellos se mueven así», reiteró. «Y no es que sufran atascos de coches, sino que están teniendo atascos de bici», añadió. ¿Y por qué usan la bicicleta? «Lo dicho, son muy pragmáticos y la utilizan porque es más cómodo, rápido, hacen ejercicio y es eco-friendly», contó. Desde la administración también aportan su granito de arena para impulsar la bicicleta o desplazarse andando con la construcción de un montón de pasarelas peatonales o ciclables. Los daneses hablan de la ciudad de los cinco minutos. Así, en los nuevos barrios se pretende que en cinco minutos, «ya sea andando o en bicicleta, puedas llegar a todo los puntos que necesites», aseguró.
El transporte público se tiende a que sea eléctrico, tanto autobús, metro como ferris. También se usa el biogas. Por lo que se refiere a la demanda energética es mayoritariamente la electricidad, sobre todo eólica, no en vano es el primer país con un parque eólico en el mar.
Las emisiones también están en la agenda del Ayuntamiento. «Ya se ha conseguido un 74% de reducción de emisiones en 2022 y para 2030 quieren que sea cero neto», apuntó Álvarez. Además, el Consistorio fomenta el reciclaje, hay 15 fracciones de reciclado. «Han pasado de quemar toda la basura como hacían antes a reciclarlo todo», se jactó. La adaptación al cambio climático también trabajan desde hace años construyendo espacios ininundables, gracias a grandes tuberías que evacúan el agua al mar, tanques de tormentas… y se muestran preocupados por la crecida del mar y tienen planes para protegerse de las crecidas y barajan crear una península», concluyó.
