El aumento de los trastornos mentales, un problema a tener muy en cuenta

La depresión y el déficit de atención se encuentran cada vez más presentes en la sociedad

Por Walter Lerch

Los problemas de salud mental continúan aumentando de forma considerable y cada día afectan a un mayor número de personas. Es más, el impacto de la ansiedad y otros trastornos como la depresión o el déficit de atención, tanto en niños como en adultos, están cada vez más presentes entre nosotros. Este incremento responde a una combinación de diferentes factores sociales, económicos y a una mayor facilidad para detectarlos hoy en día.

El director de la Clínica MHS, Héctor Saiz García, médico especialista en Psiquiatría y experto en Psiquiatría Legal y Forense y experto en neuromodulación no invasiva, valora el impacto de la ansiedad y problemas como la depresión en la sociedad: “hay que tener en cuenta que existe una diferencia muy notable entre niños, adolescentes y adultos. Es más, los niños tienen su psicopatología más específica y este es uno de los motivos por los que recientemente se ha desarrollado la especialidad de Psiquiatría del niño y del adolescente”.

Eso sí, el doctor también destaca que “hay algunos síntomas que pueden ser comunes y los fármacos en ocasiones pueden ser los mismos”. Por el otro lado de la moneda, valora que hay “casos específicos de diagnósticos más concretos y en especial los que tienen que ver con el aprendizaje y el neurodesarrollo, que tienen unos síntomas más determinados en los niños”.

“En la depresión entran en juego factores biológicos, psicológicos y sociales”

En cuanto al aumento de este tipo de patologías en la sociedad en los adultos se deben a muchas causas. Por ejemplo, “en el caso de la depresión, un modelo que lleva años vigente es el biológico, psicológico y social. Entonces, siempre debemos hablar de que hay una vulnerabilidad biológica y cerebral. En estos casos hay personas que padecen de una forma significativa y de una manera que le limita su funcionalidad habitual”, comenta Héctor Saiz.

En resumen, “tiende a haber una base cerebral y después hay factores psicológicos individuales de cada una de las personas y también sociales específicos”, añade el médico, que también comenta que “desde que apareció la pandemia, hemos visto que hay una mayor concienciación sobre los trastornos mentales, en especial, el cambio del trastorno mental leve a moderado”.

En este sentido, esta nueva situación ha provocado que de alguna manera “la sociedad ha generado esa normalización de acudir y pedir ayuda psicológica y psiquiátrica”, afirma Héctor, que al mismo tiempo indica que “también es importante no perder de vista el trastorno mental severo, tanto en su detección precoz como en su derivación a recursos especializados”.

Respecto a la casuística social, el doctor señala que existe “ese componente de las tendencias a vivir en solitario. A veces, la ausencia de pertenencia al grupo como componente de menor conexión social, es decir, que podamos estar conectados a través de las redes sociales, pero que realmente no existe ese contacto social de calidad”. En este ejemplo, se señala mucho a las nuevas tecnologías, las cuales han alejado a los niños de sus calles. “Antes los jóvenes podían estar en el barrio, en la calle jugando y muchas veces existe esa pérdida de la conexión social y del arraigo del grupo, tanto a nivel social como familiar”, indica el director de la Clínica MHS.

Es más, la sobrecarga cognitiva también se señala como muy habitual, en el sentido de que al final el hecho de estar todo el rato conectados nos aleja de estar arraigados con el deporte, con la naturaleza o con la amistad. Es decir, como un sentido de pertenencia, de identidad y de soporte social. El doctor señala que “una forma de resumirlo sería como una vulnerabilidad individual”.

Héctor Saiz García, médico especialista en Psiquiatría y experto en Psiquiatría Legal y Forense.

Pantallas

Pantallas

Otro aspecto a tener en cuenta, y que los estudios así lo demuestran, es que a causa del uso de las pantallas, se observan alteraciones en las rutinas del sueño. En este sentido, “la alteración de la arquitectura del sueño también modifica funciones cognitivas como la atención, la memoria y también provoca un aumento de riesgo de padecer ansiedad y depresión. Es decir, un círculo vicioso que en sí mismo puede llegar a generar un mayor desequilibrio psíquico. Más allá de la propia incertidumbre económica, vital y laboral”, afirma el doctor.

El médico tampoco quiere dejar pasar la oportunidad para comentar que “de ninguna manera hay que descuidar lo que es el trastorno mental severo, porque a veces cuando hablamos de salud mental no solamente es esa parte del trastorno leve y moderado. Y creo que también hay que hacer cierta psicoeducación de qué es, de lo que significa y cómo debe ser atendido”.

Respecto a las patologías que suelen estar en boca de todos, como la depresión y el déficit de atención, el doctor refiere que “pueden tener su punto de sinergia, ya que una persona con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) puede llegar a padecer de depresión, siendo el TDAH un trastorno más del propio neurodesarrollo”. Al mismo tiempo, “las propias dificultades del TDAH pueden acabar desarrollando una depresión derivada de las dificultades adaptativas del propio trastorno, para que después obviamente también puedan aparecer síntomas depresivos”, analiza el experto.

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