Más rápidos y ‘productivos’, pero más enfermos y distraídos

La era de la multitarea está desencadenando en varios trastornos emocionales como la ansiedad, depresión y agotamiento físico

Por Jazmín Romero

En la era digital actual, la multitarea se ha convertido en una parte casi inevitable de nuestra vida diaria. Desde que la pandemia transformó nuestras rutinas laborales y personales, hemos aumentado nuestra ‘necesidad’ de realizar varias tareas simultáneamente. Sin embargo, este hábito que podría parecer eficiente, trae consigo consecuencias negativas para nuestra salud emocional y física.

El ritmo acelerado de vida, potenciado por la tecnología, genera una demanda constante de estar haciendo varias cosas al mismo tiempo. «La multitarea no es mala en sí misma, pero el problema surge cuando se convierte en nuestra forma de funcionar. No es malo cuando es algo adaptativo, poner la lavadora y hablar por teléfono. El problema es cuando te pones a atender un montón de proyectos y vivimos como si fuéramos un ordenador, con varias pestañas abiertas. Saltamos de una en otra…., comenta la psiquiatra Julia Bilbao. La dinámica de cambiar constantemente entre diferentes tareas, como atender una llamada mientras se trabaja o hacer la compra mientras se responde correos, «implica un alto coste energético para el cerebro«.

La experta sostiene que esta constante de ir y venir de un tema a otro crea un ambiente de estrés continuo, tanto en el trabajo como fuera de él. «Estar siempre alerta genera una sobreestimulación del sistema nervioso, elevando los niveles de cortisol y adrenalina», señala. A largo plazo, este estrés crónico puede desencadenar problemas como ansiedad, agotamiento y alteraciones en el sueño.

Distracción y desconexión social

El impacto de la multitarea no se limita a la salud mental. También afecta las relaciones interpersonales. «Al estar constantemente ocupados con varios proyectos, nos desconectamos de las personas a nuestro alrededor. La calidad de nuestras interacciones disminuye», advierte. Vivimos en una sociedad donde estamos más conectados que nunca a través de redes sociales y las notificaciones del whatsap, pero a menudo nos olvidamos de ofrecer nuestra atención plena a quienes tenemos cerca.

«Saltar de un proyecto a otro, nos exige una gran cantidad de energía mental»

Julia Bilbao | Psiquiatra

La multitarea, la sobreexposición a estímulos digitales y el estrés constante no solo afectan a nuestra capacidad de concentración y calidad de trabajo, sino que también tienen un impacto directo en nuestra salud física y emocional. Para contrarrestar estos efectos, es fundamental llevar una vida equilibrada, prestando atención al ejercicio físico, al descanso adecuado, a la alimentación consciente y a la desconexión. Solo así podremos mantener un equilibrio saludable en nuestro día a día.

La alimentación desde la salud mental

Por otro lado, la relación entre lo que comemos y nuestra salud mental es cada vez más clara. Según la nutricionista Sara Hermana, «lo que comemos afecta tanto a los niveles de energía como a nuestro equilibrio hormonal y a nuestra microbiota intestinal». Hermana señala que una dieta basada en alimentos ultraprocesados, azúcares y grasas de baja calidad puede «favorecer estados de ánimo más bajos», mientras que una alimentación equilibrada y rica en nutrientes de calidad «ayuda a mantener un estado de ánimo más estable, con claridad mental y un bienestar general».

Este vínculo también se extiende al intestino, conocido como el «segundo cerebro» debido a su conexión con el sistema nervioso central. Como explica Hermana: «Le llamamos el segundo cerebro porque el intestino tiene su propio sistema nervioso entérico, que es capaz de funcionar de forma semiautónoma y que está directamente conectado, a través del nervio vago, con nuestro cerebro. Es un mundo que está conectado por millones de bacterias, y es verdad que cada vez vamos viendo y sabiendo más sobre cómo está relacionado con trastornos, por ejemplo, como la depresión o la ansiedad.»

Para mejorar la salud física y mental, la nutricionista Sara Hermana recomienda comenzar por la compra de alimentos frescos. «Es crucial que nuestra despensa se base en frutas, verduras, legumbres, pescados azules, grasas saludables y proteínas de calidad, y reducir los alimentos ultraprocesados, con largos ingredientes que no entendemos», afirma. También sugiere establecer horarios regulares para las comidas, lo cual ayuda a mantener los niveles de energía estables y un orden en el día: «Mantener una rutina en las comidas nos ayuda a tener una estructura diaria».

Además, Hermana destaca la importancia de la hidratación y la moderación con estimulantes como el café y las bebidas energéticas: «Es fundamental mantenerse bien hidratado y evitar abusar de los estimulantes». Finalmente, resalta que el cambio de hábitos debe ser gradual y con paciencia: «No vamos a cambiar de la noche a la mañana, pero es importante hacerlo con paciencia y sin ser demasiado estrictos con nosotros mismos para mejorar nuestra salud emocional».

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