Álava despliega todo el potencial de su tejido industrial

En el territorio conviven referentes mundiales de la automoción o la aeronáutica con empresas emergentes vinculadas a sectores estratégicos de alto valor añadido

Por Adriana Carrillo

¿Qué tienen en común los trenes de alta velocidad que circulan por medio mundo, las conexiones ferroviarias del Eurotunnel que unen Francia con Reino Unido o el fuselaje del Airbus Beluga XL? Que buena parte de sus componentes fueron diseñados, fabricados y ensamblados por industrias de Álava. La provincia es un territorio fuertemente industrializado. Prueba de ello es que el sector secundario supone el 32% de su PIB, que es aportado tanto por industrias que son referentes mundiales del sector de la automoción o la aeronáutica como por empresas emergentes vinculadas a sectores estratégicos de alto valor añadido como la robótica, la inteligencia artificial o la nanotecnología.

El motor de la industria

La automoción es, sin lugar a dudas, el sector más visible de la industria alavesa, con plantas históricas como Mercedes-Benz, que empezó a operar en Vitoria en 1954 -aunque su vínculo con el territorio se remonta a 1951 cuando IMOSA (Industrias de Motor S.A.) trasladó su sede de Barcelona a la capital alavesa-. Actualmente emplea a cerca de 30.000 trabajadores que directa o indirectamente dependen de la factoría, cuyo peso en la economía vasca se traduce en un 5% del PIB. Michelin, que se estableció en 1966 en el territorio, es otra de las veteranas industrias ligadas al sector de la automotriz, que aunque no pasa por su mejor momento debido a que la industria europea ha echado el freno, sigue adaptándose a las exigencias del mercado consolidando su presencia con la líneas de producción como las ruedas para maquinaria pesada y minería.

El sector lo completan un crisol de empresas dedicadas a la fabricación de componentes y motores que se ensamblan en vehículos que ruedan por todo el planeta. Además, 2024 cerró con la concreción de dos importantes proyectos para la industria alavesa, el Basque Automative Manufacturing Center (BAM), que se construye en Júndiz y que permitirá seguir desarrollando e innovando en la tecnología del coche eléctrico, en el que participan Mercedes-Benz, Gestamp, Mondragón y el Gobierno vasco.

La industria aeronáutica cuenta también con enseñas como Aernnova, una multinacional con presencia en siete países especializada en el diseño, fabricación y mantenimiento de aeroestructuras avanzadas y sus componentes como alas, fuselajes, estabilizadores, mamparos, puertas y superficies móviles para los principales fabricantes de aeronaves del mundo. La empresa participa en prácticamente todos los últimos programas de los principales fabricantes de aeronaves del mundo: Airbus, Boeing, Embraer, Bombardier, Sikorsky, Bell Helicopters, Pilatus y Leonardo, entre otros.

La empresa, con sede en siete países emplea a 5.863 personas, de las cuales 1.400 son de Euskadi, y espera superar los 1.000 millones de euros de facturación en 2025. «Cada dos minutos despega un avión en el mundo impulsado por tecnología vasca. Esto no es algo casual, responde al trabajo y a la apuesta por la innovación desde hace años de empresas como Aernnova, que dan lo mejor de sí mismas para expandir la marca ‘made in Euskadi’ por el mundo», señalaba Mikel Jauregi, consejero de Industria en su última visita a las instalaciones de la empresa.

Álava industria

Ecosistema favorable

«La industria alavesa destaca por su solidez, especialización y capacidad de adaptación. Una de sus grandes fortalezas es la presencia de empresas tractoras que lideran procesos de transformación industrial y arrastran consigo a toda la cadena de valor«, apunta Ana Díaz de Zugazúa, de Araba 4.0, una plataforma colaborativa que facilita el acceso a tecnologías avanzadas, fomenta la innovación y promueve la colaboración entre agentes clave con el impulso de la Diputación Foral de Álava. El territorio cuenta con un tejido de pymes diverso «y muchas ya están incorporando tecnologías avanzadas como la robótica, la inteligencia artificial, la visión artificial o el mantenimiento predictivo”, continúa.

Proveedores tecnológicos punteros, programas de apoyo y una red de colaboración activa hacen de Álava un ecosistema favorable para el desarrollo industrial, por su acceso a soluciones innovadoras de proximidad. En el campo de la robótica y la automatización de procesos, la provincia se posiciona como un territorio puntero y con enorme potencial en la transformación digital. En este sentido destacan iniciativas como el parque tecnológico de Miñano, donde está implantada la compañía aeroespacial alavesa AVS, que en agosto del año pasado colocó en el espacio el primer satélite totalmente diseñado y desarrollado en Euskadi, el LUR-1, que ya orbita la Tierra capturando imágenes de alta definición planetaria.

Robotekin concentra esfuerzos de 58 socios que incluyen al Gobierno vasco, la empresa privada, universidades y startups, cubriendo toda la cadena de valor en Euskadi. Otro sector estratégico en el que Álava se está poniendo las pilas es en el de las tecnologías cuánticas con iniciativas como Araba Quantum Lab.

Industria Alava

Farmacéutica y logística

Álava también se hace fuerte en el sector farmacéutico con empresas como Liof Pharma, una biotecnológica especializada en el desarrollo y la fabricación de medicamentos estériles; la cooperativa de ingeniería biomédica I+Med, especializada en nanohidrogeles, hidrogeles en forma de nanopartículas que se emplean para la liberación controlada de medicamentos o la planta farmacéutica Altan Bernedo.

La logística se ha posicionado como uno de los sectores más competitivos y estratégicos de la industria alavesa. El Centro Intermodal de Transporte y Logística CTV es una plataforma integral de servicios vinculada al Corredor Ferroviario del Atlántico, una infraestructura impulsada en 1989 se ha sometido a una importante renovación para convertirse en la primera instalación del país en conectarse al resto de Europa con el ancho estándar.

Por otro lado, el inminente desembarco en Zigoitia de P3, el gigante inmobiliario especializado en activos logísticos, es el mejor signo que confirma la buena salud del sector en Álava. La firma ha puesto sus ojos en el municipio alavés por ser un enclave estratégico en el Corredor Atlántico. La apuesta por consolidar un red de infraestructuras logísticas alavesas se completa con Arasur, en Rivabellosa, un parque tecnológico y logístico al que llegan y desde el que despachan mercancías al resto de la península. La apuesta del territorio por el sector de la logística se completa con el Aeropuerto Internacional de Vitoria, muy activo en el tráfico de mercancías ispone de instalaciones para la operación de grandes aviones cargueros e infraestructuras especializadas, como su terminal de perecederos y animales vivos.

Posee una larga trayectoria en la gestión de proyectos complejos de manipulación de mercancías y es capaz de ofrecer un servicio a la carta que cubre todos los procesos de la carga aérea. En él operan compañías de servicios integrados como UPS, FedEx y DHL.

En definitiva, Álava tiene una base industrial sólida, un ecosistema tecnológico dinámico y una clara orientación hacia el futuro», concluye Díaz de Zugazúa, pero también se enfrenta a retos «tan ambiciosos como apasionantes» relacionados con la aceleración de la digitalización, la incorporación de herramientas tecnológicas de forma inclusiva a empresas de diferentes tamaño, avanzar hacia una industra más sostenible y seguir atrayendo y reteniendo talento.

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