Euskadi: más energía para descarbonizar la industria
Red Eléctrica ampliará un 40% la potencia de Euskadi para cubrir la demanda energética de 117 empresas
Por Adriana Carrillo
El apagón del pasado 28 de abril encendió varias alarmas sobre la gestión eléctrica de España. Por un lado evidenció la saturación de las redes de distribución y, por otro, puso el foco en la necesidad de acelerar la capacidad de almacenamiento energético para evitar futuros cortes eléctricos.
La Asociación de Empresas de Energía Eléctrica (Aelec) elaboró hace unos meses un mapa de capacidad de la red eléctrica en el que destaca que el 99,2% del sistema de transporte y distribución eléctrica del País Vasco está al límite de su capacidad, lo que impide conectar nueva demanda eléctrica, como plantas, fábricas, centros de datos o cualquier otra actividad que implique un alto consumo de energía.
Además, «se está detectando en los últimos años un gran aumento de solicitudes de acceso a la red eléctrica que responden a planes de descarbonización de industrias intensivas en consumo de energía, que planean sustituir el consumo de combustibles fósiles en sus procesos por electricidad y otros vectores renovables, tales como el hidrógeno verde», apunta José Ignacio Hormaeche, director del BasqueEnergy Cluster, la asociación que agrupa y representa a las empresas de la industria energética vasca.
Con estos datos encima de la mesa, el compromiso de Red Eléctrica de aumentar en un 40% -4.000 MW- la potencia del País Vasco en los próximos cinco años despeja el horizonte tanto a las empresas ya arraigadas como a las futuras firmas que se asienten en el territorio, que dispondrán de más enchufes para conectarse a la red.
«La garantía de suministro de energía eléctrica para nuestra industria para los próximos años acelerará el proceso de descarbonización de la economía vasca a largo plazo -en el que la industria será prioritaria-, permitirá ampliar la capacidad productiva y la competitividad de los proyectos industriales actuales, y ayudará a crear y atraer nueva industria a nuestro país», apuntaba el consejero de Industria del Gobierno vasco, Mikel Jauregi, al presentar el borrador de la nueva planificación de Redes Eléctricas, el pasado mes de septiembre. El Gobierno vasco calcula que el aumento de potencia impactará positivamente en al menos 117 empresas electrointensivas del sector de la siderurgia, el vidrio o la fabricación automotriz, que generan más de 70.000 empleos directos e indirectos.
Más y mejores redes
Pero más energía requiere mejores infraestructuras e inversiones en la red de transporte. «Los operadores de estas redes demandan un marco normativo adecuado, y certidumbre en la regulación y en el reconocimiento retributivo de dichas inversiones tanto por volumen de inversión como por tipología de activos», explica Hormaeche. Por lo que antes de fin de año deberá establecerse una Tasa de Retribución Financiera (TRF) que propicie un retorno justo y acorde a las tasas de mercado comparables para las inversiones que realicen los operadores.
Además de definir ese marco normativo, las actuaciones en las redes se completan con la mejora de 20 subestaciones y la construcción de cuatro nuevas instalaciones. En cuanto a infraestructuras dedicadas al almacenamiento energético, el Gobierno vasco ha autorizado la puesta en marcha de loas plantas Bess LaJara, en Güeñes, y Bess Retuerto, en Barakaldo, que contarán con sistemas de baterías para almacenar energía en momentos de alta generación para su uso posterior.

Lo que se está haciendo
La energía fotovoltaica gana terreno en Euskadi y varios proyectos de inversión público-privada y cooperativista han recibido luz verde en los últimos meses. En lo que va de este año ocho iniciativas han recibido el visto bueno del Gobierno vasco, todas ellas ubicadas en Álava, donde la implantación de la fotovoltaica está más arraigada, y donde se construirá el mayor parque solar del País Vasco.
La sociedad Ekienea, formada por Iberdrola en un 75 %, junto con el Ente Vasco de la Energía, la Diputación de Álava y Krean (Grupo Mondragón) instalará en el municipio de Armiñón 231.000 módulos solares que ocuparán 100 hectáreas. Con una inversión de 70 millones de euros, una vez finalizado el parque solar tendrá una potencia 125,9 MW -el equivalente a las necesidades energéticas de más de 47.000 hogares-, casi el triple de la capacidad instalada en todo el territorio alavés. Las comunidades energéticas también ganan enteros en el País Vasco, donde ya suman 90 de estas iniciativas en las que ciudadanos, pymes y autoridades locales se agrupan para producir, consumir, almacenar y compartir energía.
Desde 2021, Euskadi diseña las principales líneas de actuación para posicionarse como referente en la electrificación con tecnologías limpias, como el hidrógeno verde. La gran apuesta del Gobierno vasco por el hidrógeno renovable es BH2C, el Corredor Vasco del Hidrógeno, una alianza público-privada orientada al despegue de esta fuente de energía que contempla la producción de 21.000 toneladas de hidrógeno verde, evitando la emisión de unas 200.000 toneladas de CO2.
Más de 70 entidades forman parte de la iniciativa que ya desarrolla proyectos como el electrolizador de 10MW que ha puesto en marcha la sociedad Basque Hydrogen para producir combustibles sintéticos; o la construcción de un electrolizador de 100 MW en el Puerto de Bilbao que se utilizará tanto en procesos industriales de la refinería de Petronor, como en el suministro a terceros. Una hoja de ruta que se completa con iniciativas como el proyecto Hermes, que plantea la construcción de una planta de metanol renovable, que funcionaría con hidrógeno, para su utilización como combustible del transporte marítimo.
Tras ser Euskadi uno de los territorios protagonistas del desarrollo de la tecnología eólica y de la fabricación de aerogeneradores, la consolidación de esta renovable se quedó sin fuelle durante 19 años. Después de ese largo letargo Aixeindar, la sociedad creada por Iberdrola y el Gobierno vasco a través del EVE avanza en la construcción de un parque eólico en el área de montaña de Labraza y Barriobusto, en Oion (Álava). Una iniciativa público-privada en la que se invertirán 59 millones de euros que harán girar las aspas de ocho aerogeneradores con una potencia de 5MW cada uno, 40MW de energía. El parque eólico de Labraza prevé la creación de hasta 90 empleos, fundamentalmente locales.
Además, supondrá para las arcas municipales un ingreso inicial de 1,2 millones de euros y de unos ingresos recurrentes de 230.000 euros anuales en concepto de impuestos y cánones. También se están valorando beneficios directos para la ciudadanía y las empresas, como la reducción en el precio de la energía y acuerdos de suministro de energía con empresas cercanas al parque.

