Reunirse para hablar libremente de la muerte

Los ‘Death Café’ o Cafés de la Muerte son espacios informales creados para que las personas compartan sus inquietudes sobre el final de la vida

Por Laura A. Izaguirre

Comenzaron como una forma de concienciación y sensibilización social sobre un tema que, pese a que es la única certeza que existe en esta vida, todavía es un asunto bastante tabú: la muerte. La idea de los Cafés de la Muerte o ‘Death Café’ surgió en el año 2011 en Londres de la mano de Jon Underwood y Sue Barsky Reid, inspirados por las ideas de Bernard Crettaz, un sociólogo y etnólogo suizo que estudió en profundidad los ritos y las costumbres que acompañan a la muerte en la sociedad.

Los ‘Death Café son encuentros que se organizan para hablar sobre el final de la vida, “que es un tema cuya conversación aún genera bastante malestar en nuestra sociedad”, lamenta Iraide Sesmero, trabajadora social y responsable de voluntariado del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, que desde el año 2019 organiza este tipo de encuentros una vez al mes. “Estos ‘Death Café’ son tertulias en torno a un café; no pretenden ser una terapia, ni un grupo de duelo, ni se organizan para llegar a ningún tipo de conclusión, son espacios informales creados para que cada persona diga de forma totalmente libre lo que considera sobre la muerte”, detalla Sesmero.

Pero, ¿cómo se hace? ¿Cómo llegas a un sitio rodeado de desconocidos y empiezas a hablar de la muerte? “Hay personas que repiten pero siempre hay alguien nuevo, una o dos personas que no han estado antes. Al principio yo pido que hagamos una pequeña presentación para indicar quiénes somos, qué nos ha traído hasta aquí, qué esperamos de este encuentro… Normalmente se tratan diversos temas desde las experiencias personales, o aquellas inquietudes o miedos que se tienen sobre este tema, o se plantea alguna noticia relacionada con algún tipo de muerte, por ejemplo suicidios…”, contextualiza la coordinadora de voluntariado del Hospital San Juan de Dios. Todo ello con el objetivo de poder “hablar de manera libre sobre cualquiera de esos temas”.

Y, aunque pueda parecer lo contrario, el de la muerte es un tema que no deja sin palabras. “La conversación va surgiendo con mucha fluidez porque, aunque no es el objetivo de estos ‘Death Café’, las experiencias personales van saliendo y nunca hay que tirar para que la gente hable”, asegura Sesmero. “La respuesta es bastante positiva y la gente suele mostrar un sentimiento y una actitud de tranquilidad. Normalmente a la mayoría de las personas el haber estado una hora y media hablando sobre el tema de la muerte, les resulta muy enriquecedor y, en otros casos, hay quienes conocen a otras personas con las que comparten experiencia y les alivia mucho”, añade Sesmero.

“Aportar beneficio”

Claro, que hablar sobre la muerte no es un tema baladí y requiere, de alguna manera, de estar preparado. “La respuesta suele ser positiva pero también hay personas que han venido algún día y no han vuelto”, admite Sesmero. Por eso otra de las características de estos ‘Death Café’ es que “la libertad es total; se puede venir y probar, y si en algún momento alguien necesita levantarse e irse porque no quiere seguir en en la tertulia, se pueden ir con total libertad, no pasa absolutamente nada”, anima la coordinadora de voluntariado del Hospital San Juan de Dios.

Porque de lo que se trata es de que estas reuniones “aporten un beneficio”, que es el poder “hablar de manera libre de la muerte, lo cual muchas veces resulta tan complicado en nuestros círculos sociales; y estos espacios ayudan mucho”, concluye Sesmero.

Perfil de los asistentes

“Normalmente suele haber entre 6 y 8 participantes, que son mayoritariamente vecinos, y en algunas ocasiones trabajadores y voluntarios del hospital”, explica Sesmero. La edad media de los asistentes oscila entre los 55 y los casi 70 años. “Suele acudir población mayor, a veces sí que ha venido alguna persona joven, pero pocos. Para muchos jóvenes eso de la muerte como que no va con ellos”

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