Una FP moderna y activa que responde a las necesidades del tejido productivo

Representantes de cuatro centros concertados de FP desgranaron las múltiples caras de una modalidad formativa que está viviendo sus mejores años

Por Luis M. Díez

Aulas en las que personas de diferentes edades y acentos comparten aprendizaje basado en retos; centros cuyo funcionamiento, docentes y equipamiento están alineados con las necesidades del tejido industrial y empresarial más cercano; unos índices de inserción laboral muy altos; itinerarios formativos que permiten llegar hasta la universidad si el alumno así lo quiere, y que a su vez facilitan el acceso a trabajadores que quieren actualizar sus conocimientos; prácticas en empresas –remuneradas en el caso de la modalidad dual– para conocer la realidad laboral en la que se integrarán cuando concluyan los estudios. Las razones por las que cada vez más jóvenes, y no tan jóvenes, apuestan por la Formación Profesional en Euskadi son tan numerosas y contundentes que su prestigio sigue subiendo al mismo ritmo que las matriculaciones: 49.000 alumnos este curso, un 9% más que el año pasado.

«Las previsiones indican que vamos a seguir creciendo», se felicitó Julen Elgeta. El presidente de Hetel, la asociación que agrupa a 32 centros de FP concertados, moderó el coloquio ‘Formación Profesional, el camino más directo al mercado laboral’, en el que se repasaron las principales características de esta modalidad formativa. Organizado por EL CORREO, acompañaron a Elgeta el director del Centro Formación Somorrostro, Javier Laiseka, el director de Innovación del Centro Formativo Otxarkoaga, Xabier Rastrero, el director de Peñascal Kooperatiba, Roberto García, y el director de Maristak Durango, Daniel Irazola.

«¿Cómo es la FP de 2024?» lanzó el presidente de Hetel antes de apuntar que «el ritmo al que tenemos que ir últimamente para responder a tantos agentes es vertiginoso». Irazola defendió que la FP es un «muy necesaria» por la «demanda importante de profesionales» que existe en el Duranguesado debido a la jubilación de muchos trabajadores. Unos profesionales a los que se les exige una «gran flexibilidad y agilidad» para responder a las necesidades de una industria cuya velocidad de transformación es cada vez más vertiginosa.

García, de Peñascal Kooperatiba, subrayó que los ciclos formativos «no son vías muertas que te sacan de otras oportunidades, porque siempre puedes transitar hacia niveles superiores o incluso volver a un ciclo tras una experiencia laboral». Ese camino también puede desembocar en la universidad, una de las opciones que ofrece el Centro Formación Somorrostro. «El aumento de la oferta va a ser exponencial. Abrir las puertas al mundo universitario es muy interesante desde el punto de vista empresarial y profesional ya que se están incorporando trabajadores con un mayor nivel de cualificación», explicó Javier Laiseka.

Presencia femenina

No existe foro relacionado con la formación y, en concreto, con la industria en el que no salga a colación la importancia de atraer a alumnado femenino a los ciclos más técnicos, donde se disfruta de mejores condiciones económicas y la empleabilidad es muy alta. El coloquio celebrado en la Sala Bastida de Azkuna Zentroa no fue una excepción. «En el crecimiento experimentado estos años por la FP hay un desequilibrio porque los puestos de trabajo de calidad están en la parte industrial, donde la presencia femenina es como mucho del 10%», reflexionó Julen Elgeta.

«Les cuesta verse en entornos que siempre han estado muy masculinizados, pero ocurre lo mismo con sectores como el sanitario o el turismo, donde los chicos son minoría», apuntó el representante de Peñascal. Daniel Irazola, de Maristak Durango, lamentó que mientras que en los ciclos ‘femeninos’ se ha logrado un mayor equilibrio, «en informática, donde antes había paridad, ahora también se ha masculinizado, algo que ha sucedido también en la universidad».

Javier Laiseka, director del Centro Formación Somorrostro: «Somos uno de los agentes de la transformación tecnológica y social de la comarca»

Javier Laiseka

Xabier Rastrero, director de Innovación del Centro Formativo Otxarkoaga: «El acompañamiento y el aprender haciendo que proporciona la FP marcan la diferencia»

Xabier Rastrero

Roberto García, director de Peñascal Kooperatiba: «Ayudamos a muchos chavales especialmente vulnerables a que tengan un futuro»

Roberto García

Daniel Irazola, director de Maristak Durango: «Estamos creando un perfil ágil que se adapta a los diferentes momentos económicos e industriales»

Daniel Irazola

Julen Elgeta, presidente de Hetel: «En el crecimiento de la fp hay un desequilibrio porque la presencia femenina en los ciclos industriales es, siendo generosos, del 10%»

Julen Elgeta

Una FP «puntera» en el escaparate

La cercanía de la apertura del proceso de matriculación para el curso que viene sirvió al moderador, Julen Elgeta, para abrir un último turno de intevenciones en el que invitó a los representantes de los centros a que resumieran las ventajas de una FP vasca que está «al servicio de la sociedad» y es «puntera a nivel mundial». «Te vamos a acompañar en el camino de aprendizaje, a conocer el tejido productivo de la profesión que has elegido para tu futuro y en todo el proceso de estancia en una empresa; es algo que no tiene precio», apuntó el director de Maristak Durango.

Para Xabier Rastrero, del Centro Formativo Otxarkoaga, «la FP es una de las primeras alternativas que existen a día de hoy para crear a los profesionales del futuro que necesita la sociedad. Ese acompañamiento y esa riqueza de aprender haciendo que ofrecen estos estudios marcan la diferencia».

El director de Peñascal Kooperatiba, Roberto García, describió la FP como «una ventana abierta a través de la cual puedes ver un futuro de muchas posibilidades que está conectado con la sociedad y que te va a situar en un escenario desconocido, pero mucho mejor que el que tenías antes de cruzar ese umbral».

En similares términos se expresó el director del Centro Formativo Somorrostro, Javier Laiseka, quien incluso fue aún más allá al animar a los futuros alumnos a acercarse a unos estudios «llenos de posibilidades donde la opción de fracaso no existe».

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