«Nos involucramos desde la cultura porque es una defensa de los derechos humanos»

La cultura es una herramienta fundamental para el cumplimiento de los ODS, pero además se ha convertido en el objetivo 18 de Euskadi, «porque su diversidad está en peligro»

Por Redacción SRB

Si consideramos brevemente los 17 objetivos de la Agenda 2030, surge una carencia notable en el reconocimiento de la cultura. Esto es particularmente relevante, ya que la cultura no se limita únicamente al ámbito creativo, sino que también constituye el patrón de conducta que guía las acciones de las personas. Por esta razón, tanto desde el Gobierno vasco como desde diversas instituciones públicas y privadas, se ha tomado la decisión de incorporar un objetivo adicional en la búsqueda de cumplir con los ODS: la cultura como herramienta facilitadora para abordar estos desafíos.

«Si pensamos por ejemplo en erradicar la pobreza, podemos pensar en la cultura, como un sector que genera empleo, con relación a la igualdad de género, ayuda a impulsar políticas donde las mujeres puedan acceder a una vida profesional en este ámbito. Podríamos identificar objetivo por objetivo porque creemos que si única y exclusivamente hacemos este ejercicio, nos puede dar la idea de que la cultura es un instrumento para el cumplimiento de estos objetivos», explica la responsable cultural de UN Etxea, Begoña Guzmán.

Reconociendo las diversas realidades existentes en los países, Guzmán enfatiza en la importancia de considerar a la cultura como un punto de partida para hablar de desarrollo sostenible, ya que «tenemos que tener en cuenta las identidades, características y formas de convivir de cada comunidad para implementar políticas que nos conduzcan a estos objetivos».

Pero no solo eso, afirma que también es necesario reconocer la dimensión cultural en el desarrollo de la agenda. «Si tuviéramos que formular un objetivo de desarrollo sostenible que hable de cultura, diríamos ¿cómo garantizar la diversidad cultural del planeta? Porque podemos decir que existen elementos que sí la pueden poner en peligro».

Las bases de la Agenda 2030 se componen sobre los derechos humanos sustentados en cinco ‘P’. «Habla de poner a las personas en el centro; de su relación con el planeta; de la paz. También de la prosperidad, entendiendo lo que supone para cada territorio, y luego hay una quinta, que es la que habla de que es ‘partnership’, que es trabajar todo esto en alianzas. Es decir, no es un acuerdo de estados y de políticas exclusivamente, es una cuestión de que todos los agentes nos involucremos en esto. Porque es una defensa de los derechos humanos».

«El sector cultural y artístico tiene esa mirada y esos enfoques de sostenibilidad», Begoña Guzmán, responsable cultural de UN Etxea

Políticas culturales

Por ello, desde esta entidad lo vienen trabajando poniendo el foco en la socialización y formación de la Agenda 2030. A través de colaboraciones con las entidades públicas; y contribuyendo en el diseño del plan del Ayuntamiento de Bilbao, para llevar a cabo los ODS en la ciudad. Asimismo, en asociación con la Secretaría de la Agenda de Transición de Agenda 2030, se enfocan en capacitar y sensibilizar tanto a la ciudadanía como a los creativos.

Aunque es válido reconocer, explican Guzmán, que la concepción del sector artístico en el País Vasco se basa en la filosofía del desarrollo sostenible. «Lo más fantástico es que a través de las capacitaciones que hemos realizado a muchos de estos grupos, la mayoría se ha dado cuenta de que ya venían trabajando estas claves, incluso antes de la Agenda 2030. Porque el sector cultural y artístico tiene esa mirada y esos enfoques de sostenibilidad».

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