Cristina Murillo, directora de Servicios Clusters de GAIA: «La metodología tradicional y la IA pueden coexistir para alcanzar resultados más efectivos»
Murillo analiza la implementación de la IA en la enseñanza y el alcance y potencial que puede tener para beneficiarla
Por Walter Lerch
▌¿Qué aportaciones puede hacer la IA en las aulas?
La inteligencia artificial puede hacer significativas aportaciones en las aulas, transformando tanto la enseñanza como el aprendizaje. La IA puede analizar el rendimiento y las preferencias del alumnado, permitiendo crear programas de estudio adaptados a sus necesidades individuales. Esto ayuda a que cada alumno avance a su propio ritmo.
Por otro lado, los chatbots y asistentes virtuales están ayudando a responder preguntas frecuentes que realiza el alumnado, le ayuda también en el desarrollo de las tareas y le proporciona recursos adicionales, facilitando el acceso a la información fuera del horario escolar, por ejemplo.
La IA también se está aplicando para recopilar y analizar datos sobre el rendimiento del alumnado, identificando patrones y tendencias. Esto permite a los docentes intervenir de manera oportuna en casos de bajo rendimiento o desmotivación.
Hoy día, ya hay centros escolares que están aplicando herramientas de IA para crear contenido educativo o plataformas de aprendizaje impulsadas por IA mediante las cuales ajustan el contenido en tiempo real según la interacción del alumnado, brindando una experiencia más dinámica y efectiva. Otro ejemplo que destacar es que la IA está ayudando al alumnado que padece alguna limitación, ya que ofrece herramientas de accesibilidad, como lectores de texto, traducción automática y software de reconocimiento de voz, ayudando a crear un ambiente más inclusivo.
Estas aportaciones pueden no solo mejorar la eficacia del proceso educativo, sino también enriquecer la experiencia de aprendizaje, haciéndola más interactiva, accesible y personalizada para todos los estudiantes. Sin embargo, es esencial implementar estas tecnologías de manera ética y responsable.
▌¿Cuál es la mejor manera de introducirla en las aulas?
Desde GAIA pensamos que hay que introducirla de manera efectiva y enriquecedora, si bien vemos fundamental la inclusión del lenguaje de programación y pensamiento computacional en el currículo desde los 6 años de edad para que desde edades tempranas el alumnado adquiera y desarrolle competencias digitales. En este sentido, GAIA lleva varios años trabajando con los centros escolares en la iniciativa Toolbox. Academy.
El hecho de contar con estas competencias haría más sencillo que conceptos de IA pudieran integrarse en diferentes áreas del conocimiento, como matemáticas, ciencias, arte y humanidades, asegurando que el alumnado no solo aprenda sobre la tecnología, sino también cómo se aplica en múltiples contextos.
Para llevar esto a cabo si se ve necesario capacitar a las personas educadoras, es fundamental que el profesorado reciba formación tecnológica y en concreto sobre qué es la IA, cómo funciona y cómo puede ser utilizada en el contexto educativo. Esto les permitirá integrarla de manera adecuada en sus métodos de enseñanza.
Otra vía que puede facilitar el incorporar la IA en las aulas es conectar a las escuelas con universidades, empresas tecnológicas y otros recursos de la comunidad para que les proporcionen y brinden experiencias adicionales y oportunidades de aprendizaje práctico. En esta misma línea, el desarrollar y trabajar en proyectos interactivos puede permitir al alumnado el participar en proyectos que involucren la IA y vayan entendiendo así su funcionamiento. Esto puede incluir la creación de pequeños programas, el uso de plataformas de codificación en línea o la recopilación de datos para entrenamiento de modelos de IA.
▌¿Cuáles pueden ser los peligros de un mal uso de esta tecnología?
El mal uso de la inteligencia artificial en las aulas puede traer consigo diversos peligros que afectan tanto al alumnado como a los profesores. Por ejemplo, puede generar contenido incorrecto o engañoso. Si el estudiantado depende demasiado de herramientas de IA para obtener información, pueden ser propensos a aceptar datos erróneos como ciertos. También puede haber desigualdad en el acceso, ya que no todo el alumnado tiene el mismo acceso a la tecnología. El uso intensivo de la IA puede ampliar la brecha educativa entre quienes tienen recursos y quienes no. Un uso excesivo de la IA puede llevar a que se vuelvan dependientes de estas herramientas, disminuyendo su capacidad crítica y habilidades de resolución de problemas.
Las herramientas de IA a menudo recopilan datos personales de los usuarios. Esto puede plantear riesgos en términos de privacidad y la seguridad de la información sensible. Otro tipo de peligros pueden estar relacionado con reducción de la creatividad de las personas, problemas éticos dado que el uso de la IA en la educación plantea interrogantes éticos sobre la toma de decisiones, la autonomía del estudiante y la influencia de la tecnología en la educación, falta de habilidades sociales, etc.
Ante estos peligros, es crucial implementar un uso responsable y ético de la inteligencia artificial en el ámbito educativo, favoreciendo un equilibrio entre la tecnología y la interacción humana en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Personalizar el aprendizaje
▌¿Cuál es la mejor forma de adaptarla en la educación?
Para adaptar la inteligencia artificial en la educación y asegurar su implementación exitosa, desde mi punto de vista sería bueno poder contar con una personalización del aprendizaje, es decir, utilizar la IA para analizar el desempeño y las preferencias del alumnado, permitiendo la creación de planes de estudio personalizados que se ajusten a las necesidades individuales. También sería deseable poder disponer de tutorías inteligentes que ayudaran al profesorado, apoyo y recursos adaptativos al alumnado, contribuyendo a abordar áreas donde tienen dificultades.
Por último, es importante recordar que la IA en la educación no debe reemplazar la interacción humana, sino complementarla, garantizando que la tecnología sirva como una herramienta para mejorar la experiencia de aprendizaje.

